27.4.13

5. Efectos agudos del cannabis

La Cannabis sativa es una planta que contiene más de 400 componentes químicos, de las cuales se conocen al menos 60 cannabinoides que son únicos de la especie. Los tres cannabinoides más importantes, por susefectos psicoactivos, son el delta-9-tetrahidrocannabinol (THC), el cannabidiol y el cannabinol.

El contenido de cannabinoides depende de varios factores como la parte de la planta, el tipo (existen distintos genotipos o variedades) y el momento en que es recolectada. La mayor concentración de cannabinoides se encuentra en los brotes florecientes de la planta femenina y en las hojas, mientras que las concentraciones son bajas en el tallo, raíces y semillas. El cannabis se presenta para su consumo en forma de hachís, que es un exudado resinoso de la planta, como un triturado seco de flores, hojas y pequeños tallos de la propia planta triturada (marihuana, maría) y como aceite. Se consume habitualmente fumada, mezclada con tabaco o directamente mediante vaporizadores. También puede utilizarse el aceite por vía oral.

Habitualmente la marihuana contiene entre un 1-5% de THC, el hachís entre un 15-50% y el aceite entre un 25-50%. El cannabis utilizado para producir fibra textil tiene una riqueza de THC inferior al 0.3%. Asumiendo que un cigarrillo de marihuana pesa 0,8 g. el contenido de THC estaría comprendido entre 8 y 120 mg. [Ashton, 2001]. Parece ser que la potencia del cannabis ha ido aumentando progresivamente en los últimos años. Habrían contribuido las técnicas de autocultivo y la selección genética de las variantes más psicoactivas, que han hecho que se puedan encontrar variedades con hasta un 20% de THC. Aún así, la potencia media del cannabis en Europa en los últimos años se ha mantenido estable [EMCDDA, 2004]. El THC y los demás cannabinoides se unen a unos receptores llamados cannabinoides (CB1 y CB2). Estos receptores se encuentran en la membrana de algunas células y están acoplados a la proteína G como sistema de transducción. El receptor CB1 está presente fundamentalmente en el sistema nervioso central y en menor densidad en sistema nervioso periférico mientras que el receptor CB2, de localización fundamentalmente periférica, se encuentra principalmente en células del sistema inmunológico. Los receptores cannabinoides están ampliamente distribuidos en el cerebro.

Existen compuestos endógenos que se unen a estos receptores y a los que se denomina como endocannabinoides. Estos ligandos pueden también modular la transmisión sináptica de los neurotransmisores glutamato y ácido gamma-aminobutírico (GABA) así como actuar sobre la neurotransmisión postsináptica dopaminérgica. Aunque no está del todo aclarado, el sistema endocannabinoide podría estar implicado en diferentes funciones fisiológicas entre las que destacan el aprendizaje, la memoria, las emociones, el refuerzo, la ingesta de comida, la neuroprotección, el dolor y la conducta motora, entre otras [Pertwee, 2004; Howlett et al., 2004]. El THC como otras drogas de abuso actúa sobre el sistema cerebral de recompensa (mesocorticolímbico) que incluye el área ventral tegmental, el núcleo accumbens y la corteza prefrontal entre otras áreas cerebrales. El THC aumenta la liberación de dopamina en elnúcleo accumben.

(En la foto: Sistema cerebral de recompensa donde actúa el THC y las otras drogas de abuso produciendo liberación de dopamina en el núcleo accumbens. Se muestran en punteado rojo las áreas cerebrales donde se encuentran los receptores cannabinoides - modificada de NIDA).
El cannabis habitualmente se fuma (vía intrapulmonar), ya que ésta es la vía de consumo más eficiente. Del total de THC contenido en un cigarrillo, entre un 10-30% llega a los pulmones y la sangre, un 30% se destruye por la combustión y un 50% se pierde en el aire. La cantidad final de THC absorbido en el organismo depende de la profundidad y número de caladas y de la potencia de los cigarrillos. El THC se detecta en sangre inmediatamente después de la primera calada (1-2 minutos) y las concentraciones máximas se alcanzan entre los 3 y 10 minutos. Los efectos se inician entre segundos y minutos tras haber consumido la sustancia y persisten hasta 2 y 3 horas. Cuando el cannabis se administra por vía oral (aceites, pasteles, infusiones) la absorción es lenta yerrática, la concentración máxima de THC en plasma aparece a las 2-4 horas y el inicio de los efectos se da entre media hora y 2 horas post-administración, pudiendo durar los mismos unas 6 horas. La presencia de comida puede retrasar la absorción de THC [Grotenhermen, 2003; Huestis, 2005].

El THC es una molécula muy lipofílica por lo que atraviesa con facilidad la barrera hematoencefálica (BHE) y la placentaria. El THC se acumula en la leche materna (8 veces más que en el plasma). Por esta afinidad a los lípidos se une a la grasa corporal, lo que provoca una prolongación de sus efectos y de su acumulación en el organismo.

El THC se convierte rápidamente en el hígado en 11-hidroxi-THC (11-OH-THC) que es activo y después a 11-nor-9-carboxi-THC (THC-COOH) que es un metabolito inactivo. Se han identificado alrededor de 100 metabolitos del THC. La semivida de eliminación del THC, es decir el tiempo que tarda en reducirse a la mitad la concentración en la sangre, es de 25-36 horas. Un 80% se elimina a través de las heces y un 20% en la orina como THC-COOH y otros metabolitos. Las pruebas para determinar el consumo de THC se basan en la detección de su metabolito (THC-COOH). Tras el consumo de un cigarrillo puede detectarse el metabolito de THC en orina (orina positiva) durante una semana. En consumidores crónicos la orina puede ser positiva hasta más de un mes después de dejar de consumir [Grotenhermen 2003; Huestis 2005]. En los apartados siguientes de este epígrafe se describen los principales efectos farmacológicos producidos por el cannabis.

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5.1. Efectos sobre el Sistema Nervioso Central (SNC)

Los efectos sobre el SNC son los más relevantes ya que constituyen la base de su abuso y se asocian a algunas de las complicaciones más frecuentes tras el consumo agudo y crónico.

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5.1.1. Efectos psicológicos agudos

Los preparados del cannabis, hachís y marihuana principalmente, se han utilizado desde hace muchos años por sus propiedades psicoactivas. El principal responsable de la actividad farmacológica psicoactiva es el delta-9-tetrahidrocannabinol (THC) y su administración aislada produce efectos similares al cannabis en humanos [Wachtel y col, 2002]. Los efectos de los otros cannabinoides y otros compuestos contenidos en la planta pueden producir acciones aditivas o antagonistas de las del THC. Así por ejemplo el cannabidiol (CBD) provoca efectos sedantes y ansiolíticos. Los efectos agudos del cannabis son muy variables entre personas y dependen de la dosis, del contenido de THC, de la proporción THC/CBD, de la forma de administración, así como de la personalidad, las expectativas y experiencia previa del sujeto y también del contexto en que se consume [Camí y Cols, 1989].

El consumo de cannabis produce generalmente un efecto bifásico. Tras una fase inicial de estimulación (euforia, bienestar, aumento de la percepción, ansiedad), le sigue una fase donde predomina la sedación (relajación, somnolencia, sueño). Se produce una agudización de las percepciones visuales, auditivas y táctiles, así como una ligera distorsión del espacio y tiempo. También aparece risa fácil, locuacidad y aumento del apetito. Paralelamente se altera la memoria reciente, y existe dificultad en la concentración, disminución de la atención e incoordinación motora [Asthon, 2001; Abanades et al., 2005].

Aunque es difícil calcular las dosis habitualmente consumidas así como su biodisponibilidad, se sabe que una dosis fumada de 5 mg de THC proporciona unos efectos leves, que serían similares a los de 10 mg por vía oral. Dosis mayores pueden producir efectos intensos. En algunos sujetos, especialmente en inexpertos o tras dosis elevadas puede aparecer ansiedad, disforia, síntomas paranoides y/o pánico, que habitualmente desaparecen de forma espontánea en pocas horas. Como se comenta más adelante, la intoxicación aguda por cannabis puede cursar con un episodio psicótico agudo que se caracteriza por ideas delirantes, alucinaciones, confusión, amnesia, ansiedad y agitación. Habitualmente estos cuadros agudos desaparecen espontáneamente a las pocas horas a medida que el THC se elimina del organismo.

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5.1.2. Efectos cognitivos, sobre el rendimiento psicomotor y la conducción de vehículos

El consumo agudo de cannabis altera la capacidad cognitiva (atención, memoria, percepción, resolución de problemas) y el rendimiento psicomotor. Los efectos son similares a los producidos por el alcohol y las benzodiazepinas e incluyen enlentecimiento en la velocidad de reacción, incoordinación motora, alteración de la memoria a corto plazo, dificultades de concentración y afectación de la atención dividida. Estos efectos son dosis-dependiente y alteran la habilidad en el momento de conducir un vehículo o manejar maquinaria de precisión.

En un meta-análisis de 87 estudios sobre el efecto del cannabis sobre distintas pruebas de rendimiento psicomotor, se demostró que el deterioro provocado por el cannabis en estas pruebas era máximo 1 hora después de ser fumado y entre 1 y 2 horas después de ser ingerido por vía oral. Pudo además establecerse una relación dosis-efecto. Cuando la dosis de cannabis está entre 200 y 300 microgramos/kilo de peso, equivalentes a un cigarrillo conteniendo entre 14 y 21 mg de THC en una persona de 70 kg, los efectos deletéreos son similares a los inducidos por el alcohol a concentraciones en sangre ≥ 0.5 gr/l [Ramaekers y cols., 2004]. La afectación psicomotora se incrementa al combinar el cannabis con etanol u otros sedantes.

Los efectos citados anteriormente se han demostrado en condiciones de laboratorio y en estudios experimentales de conducción de vehículos en circuitos cerrados o con tráfico. Los efectos del cannabis en cuanto a la seguridad vial y su implicación en los accidentes de circulación se han estudiado en muestras de accidentados en los que se ha demostrado la presencia de cannabinoides en la sangre u orina. Estos estudios observacionales comparten las limitaciones metodológicas comunes a todos los estudios naturalísticos: la existencia de otros factores que podrían ser relevantes (estado previo del sujeto) así como la imposibilidad de poder controlar de forma clara la cantidad de cannabis consumida. También hay que destacar que como el consumo de cannabis suele realizarse de forma conjunta con otras sustancias (alcohol principalmente), este patrón de policonsumo dificulta que pueda establecerse una asociación causal clara entre el consumo del cannabis y los accidentes.

Existen estudios que demuestran un mayor riesgo de colisiones, con resultado de lesiones y muerte en las personas que conducen bajo los efectos de cannabis. Los resultados de un estudio australiano muestran que el consumo de cannabis en las 3 horas previas a la colisión de tráfico se asoció a un riesgo casi cuatro veces mayor de ingreso hospitalario/muerte en dicha colisión [Blowset al.,2005]. En un reciente estudio francés, que incluyó 10.748 conductores implicados en colisiones de tráfico mortales y de los que se disponía de información analítica sobre la presencia de alcohol y drogas, se observó que la presencia de cannabis se asociaba a un riesgo tres veces mayor de colisión [Laumon et al.,2005].

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5.1.3. Efectos sobre el sueño

El THC induce sueño, probablemente debido al aumento de melatonina y altera el patrón sueño-vigilia. Tras la administración continua de dosis elevadas se puede observar durante la mañana siguiente un cierto grado de resaca en algunos sujetos. Además puede aparecer un efecto rebote en la cantidad de sueño REM tras la interrupción brusca de consumos elevados.

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5.1.4. Efectos sobre la conducta alimentaria

El cannabis produce un aumento del apetito entre 1-3 horas tras su consumo. Tanto el THC por vía oral como el cannabis fumado aumentan el número de ingestiones y la cantidad total de comida ingerida. Sin embargo, con el consumo continuado de cannabis se produce una cierta disminución de este efecto.

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5.1.5. Otros efectos

Los cannabinoides han demostrado ser analgésicos en modelos animales de dolor agudo y crónico. En humanos estas propiedades no se han demostrado claramente en el dolor agudo. En dolor crónico se ha aprobado en Canadá un preparado para el tratamiento del dolor neuropático en la esclerosis múltiple (ver usos terapéuticos).

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5.2. Efectos sistémicos

El consumo de cannabis produce una alteración de la mayoría de sistemas del organismo. A continuación se describen los más relevantes.

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5.2.1. Efectos cardiovasculares

Consisten básicamente en un aumento de la frecuencia cardiaca (20-50%). Los efectos sobre la presión arterial comprenden un incremento de la misma si se está sentado o acostado y una disminución de la misma si se está de pie. Si la persona que fuma se levanta rápidamente puede aparecer sensación de mareo, hipotensión (ortostática) e incluso pérdida de conocimiento. Esto es más frecuente en sujetos con poca experiencia. Estos efectos dependen de la dosis, y además están más acentuados pocos minutos después de iniciar el consumo fumado y desaparecen tras 1-2 horas. Además, incrementa el gasto cardíaco y disminuye la tolerancia al ejercicio. Estos efectos pueden aumentar el riesgo cardiovascular en personas con patología cardiaca o vascular previa [Sydney, 2002]. En estas últimas se han descrito algunos casos de arritmias graves [Jones,2002; Sydney, 2002].

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5.2.2. Efectos sobre el sistema respiratorio

El THC produce disminución en la resistencia de las vías aéreas y broncodilatación en personas sanas. Los efectos de fumar cannabis sobre el sistema respiratorio son los mismos que el consumo de tabaco. Si elcannabis se consume mezclada con tabaco, se está consumiendo tabaco y por ello se está expuesto al monóxido de carbono y las sustancias cancerígenas. El consumo de «porros» produce incrementos superiores en la concentración de carboxihemoglobina que el tabaco puesto que se fuma sin filtro con inhalaciones largas y profundas y tiene una temperatura de combustión superior a la del tabaco. El consumo crónico de cannabis fumado se ha asociado a bronquitis y enfisema, y posiblemente podría incrementar el riesgo de carcinoma pulmonar [Ashton, 2001].

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5.2.3. Efectos oculares

El cannabis produce enrojecimiento conjuntival como consecuencia de la vasodilatación, reducción de la producción de lágrimas, caída del párpado (ptosis palpebral), dificultad en la acomodación y disminución del reflejo pupilar a la luz. La administración local o sistémica produce una disminución marcada de la presión intraocular [Hollister, 1986].

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5.2.4. Efectos gastrointestinales

El cannabis produce una reducción en la producción de saliva, sequedad de boca, reducción del peristaltismo intestinal y enlentecimiento del vaciado gástrico. El cannabis es antiemético (ver aplicaciones terapéuticas).

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5.2.5. Efectos sobre la musculatura estriada

El cannabis produce relajación muscular. Además posee propiedades anticonvulsivantes en animales. Entre los distintos componentes del cannabis, parece que el cannabidiol sería el que posee mayor potencial anticonvulsivo.

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5.2.6. Efectos sobre el sistema inmunológico

Los datos sugieren que el THC puede ejercer efectos inmunomoduladores con acciones inhibidoras o estimulantes, dependiendo del sistema celular implicado y de la dosis utilizada. En consumidores recreativos de cannabis se ha observado una disminución de la inmunidad celular que se correlaciona con la historia de consumo de los sujetos [Pacifici y Cols, 2003]. No obstante, no existen evidencias claras de que el consumo de cannabis produzca alteraciones inmunológicas clínicamente significativas en humanos. Hasta la fecha no ha podido demostrarse que esta inmunosupresión pueda causar un mayor número de infecciones.

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5.2.7. Efectos sobre el sistema endocrino y la conducta sexual

El THC disminuye la secreción de hormonas sexuales, con una reducción de la secreción de testosterona y del número y la motilidad de los espermatozoides. En mujeres, el consumo de cannabis produce una reducción del ciclo menstrual, niveles elevados de prolactina que pueden asociarse a la aparición de galactorrea, y niveles menores de andrógenos. Parece por todo ello que el THC podría reducir la fertilidad, aunque no ha podido demostrarse definitivamente [Brown and Dobs, 2002]. Como ocurre con la mayoría de drogas, los cannabinoides pueden afectar la conducta sexual con un resultado variable, que depende de la propia droga, la combinación con otras sustancias y el contexto de consumo. No se ha demostrado científicamente que el cannabis sea un afrodisíaco [Saso, 2002].

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5.2.8. Embarazo

El consumo durante el embarazo en mujeres incrementa el riesgo para la madre, el feto y el neonato. El peso al nacer es menor, siendo un efecto dosis-dependiente. Los niños presentan alteraciones en las funciones cognitivas. El THC atraviesa la barrera placentaria y se acumula en la leche materna, no recomendándose la lactancia materna en consumidoras de cannabis [House of Lords, 1998].

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6. Efectos crónicos del cannabis

En consumidores habituales de cannabis se han descrito una serie de efectos que son los que se revisan en este apartado con la denominación de efectos crónicos. Sin embargo, antes de pasar a la revisión de los mismos deben realizarse una serie de consideraciones con el fin de enmarcar adecuadamente los resultados de los distintos estudios.

En primer lugar hay que resaltar que mientras que los efectos agudos del cannabis se han estudiado en condiciones de laboratorio en las que se ha dispuesto de los diseños y técnicas de investigación más adecuados para poder extraer conclusiones unívocas, en el caso de los efectos crónicos, los estudios se han llevado a cabo en diseños no experimentales. Los efectos del consumo crónico del cannabis se han extrapolado de los hallazgos de estudios de consumidores de cannabis a los que se haseguido a lo largo de los años. Estos estudios adolecen de las limitaciones metodológicas comunes a todos los estudios naturalísticos: la existencia de factores genéticos, psicológicos y sociales previos al inicio del consumo de cannabis y comunes a los que pueden estar en la base delos efectos observados tras el consumo prolongado del cannabis y la imposibilidad de poder controlar de forma clara la cantidad y calidad de la exposición al tóxico.

En segundo lugar, hay que destacar que el consumo de cannabis suele realizarse de forma conjunta con otras sustancias (alcohol y tabaco principalmente), y es precisamente este patrón de policonsumo el que dificulta que pueda establecerse una asociación clara entre el consumo del cannabis y los efectos encontrados.

Tras estas consideraciones previas, a continuación se revisan algunos de los efectos que pueden aparecer tras el consumo repetido de cannabis y que son muy relevantes para el rendimiento escolar y psicomotor.

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6.1. Efectos cognitivos y sobre el rendimiento psicomotor

El uso diario y durante periodos prolongados de cannabis puede producir deficiencias en la memoria, en la atención, la capacidad psicomotora y la velocidad de procesamiento de la información [Iversen,2003]. Estas alteraciones psicológicas parecen relacionarse con cambios funcionales, del flujo sanguíneo y metabólicos en regiones prefrontales y cerebelares que se observan en estudios de neuroimagen en usuarios crónicos de cannabis [Pope y cols, 1995; Rogers y cols, 2001; Verdejo-García A y cols, 2004; Lundqvist 2005].Se ha discutido si estos cambios son consecuencia del consumo crónico acumulado o de un estado de intoxicación aguda persistente tras un consumo diario. Los estudios más consistentes han demostrado que las alteraciones neurocognitivas descritas normalizan progresivamente si los individuos dejan de consumir, mejorando con el paso de los días. Parece que la afectación observada puede revertir casi en su totalidad a las 4 semanas de cesar el consumo de cannabis [Pope y cols, 2001; Solo-wij y cols, 2002; Pope y Cols, 2003]. Hay estudios que relacionan la persistencia de algunas alteraciones con el consumo de cannabis temprano (antes de los 17 años) [Pope y Cols, 2003].

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6.2. Rendimiento escolar

En una revisión sistemática de los diferentes estudios de seguimiento poblacional de uso de drogas y secuelas psicológicas y sociales, pudo demostrarse que había una asociación entre el uso de cannabis y la obtención de un nivel de estudios mas bajo en comparación con los controles que no tomaban la droga [Macleod et al., 2004]. Además, la asociación fue mayor en el caso de un inicio temprano del consumo (15 años). En un estudio de seguimiento de 1.265 niños durante 21 años realizado en Nueva Zelanda, se demostró que el consumo de cannabis se relacionaba, de manera dosis-dependiente, con un riesgo mayor de abandono de los estudios, de fracaso en el acceso a la universidad y de finalizar los estudios universitarios prematuramente [Fergusson et al., 2003]. En este estudio, el 22,5% de los que se habían iniciado en el consumo de cannabis antes de los 15 años habían abandonado la escuela antes de los 16, mientras que en los no consumidores el abando no fue del 3,5%. En España, los datos obtenidos en la encuesta ESTUDES, reflejan la relación entre el consumo de drogas y el fracaso escolar, medido por la repetición de curso. Entre los que presentan fracaso escolar el consumo de todas las drogas, incluido el cannabis, es más elevado.

Tras una revisión de los diferentes trabajos sobre la relación entre el consumo de cannabis y los problemas académicos [Lynskey y May, 2000], los resultados pueden resumirse en que el incremento del consumo de cannabis en el periodo académico se asocia a notas peores, menor satisfacción, actitudes negativas hacia la escuela, un pobre rendimiento escolar, un aumento del absentismo y una mayor prevalencia de abandono de los estudios.

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7. Cannabis y trastornos mentales

El consumo de cannabis puede dar lugar a una serie de trastornos mentales descritos en los principales sistemas internacionales de clasificación de las enfermedades: la Clasificación Internacional de Enfermedades, 10.ª revisión (CIE-10) [OMS, 1992] y el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, DSM-IV-TR [APA, 2000]. Además es frecuente la asociación entre el consumo de cannabis y otras enfermedades psiquiátricas entre las que destacan los trastornos de ansiedad y del estado de ánimo y, por su especial gravedad, los trastornos psicóticos.




7.1. Trastornos por consumo de cannabis: Abuso y Dependencia

El consumo continuado de cannabis puede llevar hacia un consumo perjudicial o abuso y a la aparición de un trastorno por dependencia. La capacidad del cannabis para producir euforia o placer es el factor más determinante de su consumo. Este efecto reforzador se debe a la estimulación del sistema de recompensa límbico mediado por la dopamina y los opioides endógenos, resultando en un incremento de la liberación de dopamina en el núcleo accumbens, al igual que producen otras drogas reforzadoras como la heroína, anfetaminas, cocaína y la nicotina. Se ha descrito el desarrollo de tolerancia farmacológica y síndrome de abstinencia en humanos con el consumo continuado de cannabis. La tolerancia parece ser debida a la disminución de la sensibilidad o del número de los receptores CB1 [De Fonseca et al., 1994] y su desarrollo facilita la escalada de la dosis o el incremento en la frecuencia del consumo que se observa en los estudios longitudinales de consumidores [Swift et al., 2000]. Las manifestaciones iniciales del trastorno por abuso de cannabis consisten en abandono del grupo de amigos no consumidores, desinterés por actividades que no tengan relación directa con el consumo y preocupación por disponer de cannabis. Cuando estas situaciones se acompañan además del uso compulsivo de la sustancia se denomina ya trastorno por dependencia. El problema se detecta inicialmente por familiares, profesores o amigos, y el individuo no acostumbra a relacionar las alteraciones cognitivas con el consumo. En otras ocasiones, son las personas los que acuden solicitando tratamiento después de algún fracaso a nivel escolar, laboral o por molestias físicas. El trastorno puede ir acompañado de un síndrome de abstinencia caracterizado por irritabilidad, agresividad, inquietud, nerviosismo, ansiedad, disminución o pérdida del apetito y dificultades para dormir, incluyendo la presencia de sueños extraños, que mejoran con el consumo de cannabis [Budney et al., 2004]. Este síndrome puede aparecer a los 3-7 días de cesar el consumo y suele resolverse pasados unos 28 días [Ashton, 2001].



Se estima que entre 7 y 10% de los que han probado el cannabis tienen riesgo de desarrollar un trastorno de dependencia [Hall y Solowij,1998]. La aparición de ésta depende fundamentalmente del patrón de consumo, observándose que a mayor frecuencia de consumo, mayor riesgo de desarrollarla (desde 1 de cada 10 en consumidores ocasionales, hasta 1 de cada 3 en consumidores frecuentes), y de la concentración de THC en los derivados del cannabis consumidos (a mayor concentración de THC mayor riego de desarrollar dependencia) [Chait y Burke, 1994]. Otros factores predictores de la aparición de dependencia de cannabis son ser hombre, con conductas antisociales y ser fumador de tabaco [Coffey et al., 2003].

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7.2. Trastornos de ansiedad y consumo de cannabis

Los trastornos de ansiedad junto con los depresivos, son las complicaciones psiquiátricas más frecuentes asociadas al consumo de cannabis. La sintomatología ansiosa suele asociarse a la intoxicación aguda y en muchos casos se desencadena por la presencia de ideas paranoides. La prevalencia de aparición de sintomatología ansiosa puede llegar al 22%, depende de la dosis y se da con mayor frecuencia en consumidores poco experimentados y en mujeres [Thomas, 1996].

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7.3. Trastornos del estado de ánimo y consumo de cannabis

En estudios longitudinales llevados a cabo en población general, se ha observado una modesta asociación entre depresión y consumo importante de cannabis, que desaparece cuando los consumos de cannabis son poco frecuentes. Así mismo parece haber una pequeña asociación entre inicio temprano, consumo regular de cannabis y aparición posterior de depresión. A la inversa, hay escasa evidencia de que los sujetos con depresión presenten un riesgo elevado de consumir cannabis posteriormente. Con los datos actuales no se puede descartar que la asociación entre cannabis y depresión sea debida a factores sociales, familiares y ambientales comunes que aumentan el riesgo tanto del consumo importante de cannabis como de la depresión [Degenhardt et al., 2003a]. En algunos estudios se ha descrito más falta de interés (anhedonia), ideación suicida e intentos de suicidio entre los consumidores de cannabis [Beautris et al., 1999; Bovasso et al., 2001; Patton et al., 2002].

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7.4. Consumo de cannabis y psicosis

La relación entre el consumo de cannabis y la psicosis es uno de los temas de discusión más candentes en la actualidad debido a la elevada prevalencia del consumo de cannabis y a la gravedad clínica propia de la psicosis. Con los conocimientos disponibles podemos afirmar que:

a) La intoxicación aguda por cannabis puede producir síntomas psicóticos tales como despersonalización, desrealización, sensación de pérdida de control e ideas paranoides.
b) El consumo de cannabis puede originar psicosis inducidas, de corta duración y que ceden con la abstinencia prolongada.
c) El consumo de cannabis es muy prevalente en sujetos con trastornos mentales graves como la esquizofrenia.
El punto clave está en la naturaleza de la asociación del consumo de cannabis y la aparición de psicosis. Algunos autores apuntan a que el consumo de cannabis precipita psicosis en sujetos vulnerables, mientras que otros estudios defienden que esta relación es debida a factores de confusión no controlados o a que el cannabis es utilizado para automedicar los síntomas de la psicosis incipiente.
Actualmente disponemos de varias revisiones sistemáticas de los estudios publicados sobre la asociación entre consumo de cannabis y psicosis [Arsenault et al., 2004; McLeod et al., 2004; Smit et al., 2004; Semple et al., 2005; Henquet et al., 2005a]. Globalmente estos estudios muestran que el consumo de cannabis puede aumentar en 2-3 veces el riesgo de aparición psicosis a lo largo de la vida.
Cuando se estudia la relación de causalidad de esta asociación, la mayoría de los estudios sugieren que el consumo de cannabis lleva a la aparición de la psicosis [Van Os, et al., 2002; Arsenault et al., 2002; Stefanis et al., 2004; Fergusson et al., 2005], aunque otros han demostrado que sujetos potencialmente psicóticos tienen mayor probabilidad de consumir cannabis, sugiriendo también que la psicosis puede predisponer al consumo de cannabis [Henquet et al., 2005b; Ferdinand et al., 2005]. Esta relación bidireccional entre factor de riesgo y enfermedad es frecuente en las enfermedades psiquiátricas como la psicosis. Independientemente de la dirección de la relación, la coexistencia de consumo de cannabis y psicosis aumenta la gravedad del cuadro clínico.



Los resultados de los estudios permiten afirmar que hay una relación de causa-efecto entre consumo de cannabis y aparición posterior de psicosis, que esta relación depende de la dosis (a mayor consumo de cannabis, mayor es el riesgo de psicosis), que el consumo de cannabis suele preceder a la aparición de la psicosis, y que el consumo de cannabis al principio de la adolescencia aumenta el riesgo de psicosis posterior [Henquet et al., 2005b].
Se han descrito una serie de mecanismos biológicos que pueden explicar esta asociación. Los más probables implican los efectos del THC en la regulación de la dopamina en el cerebro. La hipótesis dopaminérgica de la esquizofrenia propone que los síntomas psicóticos están causados, al menos en parte, por un aumento en la transmisión dopaminérgica por las terminales nerviosas que proyectan en el sistema límbico y en el neocortex. Hay evidencias de que la estimulación de los receptores cannabinoides por el THC pueden aumentar la liberación de dopamina [Cheer et al.,2004]. Estudios en experimentación animal han observado que el tratamiento cannabinoide crónico durante la pubertad induce cambios conductuales y cognitivos que no se encuentran si la exposición ocurre en animales adultos [Schneider et al., 2003]. Estos hallazgos pueden estar en las bases neurobiológicas de los trastornos psicóticos, pudiendo determinar el riesgo de aparición de estos trastornos en los adultos [Veen et al., 2004].

Otro mecanismo implicado puede ser la sensibilización dopaminérgica inducida por el consumo regular de cannabis, en la que los sujetos se hacen progresivamente más vulnerables a las alteraciones cognitivas y perceptivas inducidas por la dopamina y progresan a síntomas psicóticos completos [Howes et al.,2004]. En general se puede afirmar que los estudios neurobiológicos sobre los efectos del cannabis en el SNC sugieren claramente que esta sustancia afecta el sistema dopaminérgico, el cual tiene un papel clave en el desarrollo de los síntomas psicóticos [Fergusson et al.,2006].
Sin embargo, puesto que no todos los sujetos con psicosis han estado expuestos al cannabis y no todos los consumidores de cannabis desarrollan psicosis, el cannabis no es una causa necesaria ni suficiente, sino que actúa sobre otros factores para tener una influencia causal sobre el riesgo de psicosis [Degenhardt & Hall, 2002; Degenhardt et al., 2003b]. Diversos estudios sugieren que el factor con el que el cannabis puede combinarse para ejercer la influencia causal es la vulnerabilidad genética del individuo para la psicosis. En este sentido, disponemos de diversas pruebas indirectas de este riesgo genético: mayor frecuencia de esquizofrenia en los familiares de los pacientes con psicosis aguda que consumen cannabis, que en los que no lo consumen [McGuire et al., 1995]; mayor frecuencia de experiencias psicóticas tras el consumo de cannabis en sujetos con propensión a la psicosis [Verdoux et al., 2003;Henquet et al., 2005b] y una mayor sensibillidad de los pacientes con esquizofrenia a las alteraciones cognitivas inducidas por el cannabis [D’Souza et al.,2005]. El resultado de algunos estudios avalan esta predisposición genética [Caspi et al., 2005]. Así pues, con los datos disponibles se puede afirmar que la asociación entre el consumo de cannabis y la aparición de psicosis se explica por un mecanismo e interacción en gen-ambiente. Esta interacción entre el consumo de cannabis y la vulnerabilidad explicaría por qué el riesgo de psicosis en los consumidores de cannabis sólo es 2-3 veces superior que en los no consumidores; por qué no se han detectado grandes incrementos en la incidencia de psicosis en consonancia con el aumento en las tasas de consumo de cannabis en los adolescentes en las últimas décadas, y por qué la edad de inicio de la psicosis es más precoz en los consumidores de cannabis [Arendt et al., 2005; Veen et al., 2004].
Así pues, aunque no se puedan descartar totalmente algunos factores de confusión no controlados, con las pruebas disponibles se impone la aplicación del principio de precaución y desde la perspectiva de salud pública debe recomendarse que los adolescentes no consuman cannabis [De Irala et al., 2005]. Debe transmitirse a los jóvenes la idea de que el consumo de cannabis puede aumentar el riesgo de desarrollar una esquizofrenia (desde 0.7/1000 al 1.4/1000 habitantes). Este riesgo es probablemente mayor en los que son vulnerables en un sentido todavía difícil de especificar más allá de una historia familiar de psicosis o una historia personal de sensaciones y vivencias extravagantes [Hall, 2006].

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7.5. Otros cuadros clínicos relacionados con el consumo de cannabis

Descritos en los siguientes apartados 7.5.1 , 7.5.2, 7.5.3 y 7.5.4 .

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7.5.1. Delírium por intoxicación por cannabis

Aunque no es frecuente, cuando el cannabis se consume en grandes cantidades puede producir un cuadro de delirium. Los síntomas típicos son confusión, alteraciones de la memoria, sensación de temor, suspicacia, despersonalización, desrealización y alteraciones sensoperceptivas. La psicopatología de estas reacciones es indistinguible de los cuadros de delírium de otra etiología. Son cuadros clínicos transitorios y limitados en el tiempo, pero recurrentes en sucesivas exposiciones al tóxico. Este cuadro también puede aparecer en sujetos que consumen el cannabis por primera vez [Tunving, 1985].

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7.5.2. Flashbacks por cannabis

Se refiere a la aparición de vivencias-alucinaciones con la cualidad de una percepción real (las mismas experiencias que sintió la persona cuando había consumido el tóxico), después de semanas o meses de abstinencia. Aunque son más comunes en personas que han consumido drogas alucinógenas, pero también se han descrito de forma ocasional en consumidores de cannabis [Tunving, 1985; Johns, 2001; Poole y Brabbins, 1996].

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7.5.3. Cannabis y síndrome amotivacional

En consumidores de cannabis a dosis elevadas y durante un tiempo prolongado se ha descrito el llamado «síndrome amotivacional», que estaría caracterizado por un deterioro en la personalidad del sujeto, pérdida de energía y abulia con importante limitación de las actividades habituales. La sintomatología desaparece tras la abstinencia prolongada de la sustancia [Thomas, 1993]. La validez de este diagnóstico permanece incierta y actualmente se considera que probablemente corresponde a la sintomatología propia de la intoxicación crónica en consumidores frecuentes. También puede estar relacionado con rasgos de personalidad en un subgrupo de consumidores de esta sustancia [Johns, 2001; Negrete et al., 1986].

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7.5.4. Trastornos de personalidad

Al igual que sucede con el resto de las dependencias a drogas ilegales, el trastorno de personalidad antisocial en el adulto y el trastorno disocial en el adolescente, son los que han mostrado una mayor asociación con el trastorno por dependencia del cannabis [Agosti et al., 2002], aunque en el caso del cannabis, el trastorno de personalidad esquizotípico es el que ha despertado mayor interés por su relación con la aparición de síntomas psicóticos [Mass et al.,2001].

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8. Tratamiento de la dependencia de cannabis

Con la salvedad del incremento en el número de demandas de tratamiento por cannabis en los adolescentes, en general se observa que la proporción de los sujetos que acuden en demanda de tratamiento por el consumo de cannabis es muy baja si tenemos en cuenta el elevado número de sujetos con consumo problemático de esta sustancia. Esta escasa demanda de tratamiento puede explicarse por distintas razones.

 En primer lugar destaca la percepción generalizada, en el sujeto consumidor, de que el cannabis es una droga relativamente inocua. Inicialmente el problema es detectado por familiares, profesores o amigos mientras que el individuo no acostumbra a relacionar las alteraciones cognitivas con el consumo. Menos veces, son los sujetos los que acuden en demanda de tratamiento por su incapacidad para controlar o interrumpir el consumo, a pesar de los problemas escolares o laborales o por el aumento de irritabilidad, conducta agresiva, depresión, nerviosismo y ansia de consumo. Los pacientes que acuden a tratamiento por el cannabis suelen ser hombres (70%) y fumadores de cannabis varias veces por semana. Los motivos de solicitar tratamiento suelen estar relacionados con la pérdida de motivación (84%) y las sensaciones paranoides (78%), detectándose además en muchos casos problemas respiratorios (86%) [Copeland et al.,2001a].

En segundo lugar destaca la resistencia de los pacientes a participar en programas de tratamiento en los que la mayoría de sujetos son dependientes de alcohol, heroína y cocaína y en los que no se oferta terapias específicas para cannabis [Marijuana Treatment Project Research Group, 2004; Weiner et al., 1999]. Actualmente se propone aplicar al tratamiento de la dependencia del cannabis los criterios que se aplican al tratamiento de la dependencia de cualquier droga: desintoxicación seguida de deshabituación. 

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8.1. Tratamiento de desintoxicación

La desintoxicación es el primer paso para el tratamiento de un trastorno por dependencia de una droga. Está dirigida a paliar el cuadro clínico que aparece cuando de forma brusca deja de consumirse la sustancia (síndrome de abstinencia). Se realiza con medicación y basándose en la propiedad farmacológica de la tolerancia cruzada. Para algunas drogas (por ejemplo, la heroína), existen tratamientos específicos para la desintoxicación (por ejemplo la metadona), mientras que para otras, entre las que se encuentra el cannabis, en la actualidad no hay ningún tratamiento farmacológico específico. Por lo tanto debe realizarse un tratamiento sintomático [Haney 2005].

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8.2. Tratamiento de deshabituación

El tratamiento de deshabituación se refiere a la fase de tratamiento que se realiza después de la desintoxicación y que esta dirigida a mantenerla abstinencia en la sustancia y evitar la recaída en el consumo. En tanto que las adicciones son enfermedades crónicas y recidivantes, el tratamiento de deshabituación es fundamental para conseguir la abstinencia a largo plazo. Los tratamientos propuestos para la deshabituación del abuso de cannabis son psicológicos y farmacológicos.

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8.2.1. Tratamientos psicológicos

Los tratamientos psicológicos son los habituales en el tratamiento de las drogodependencias: psicoterapia de orientación cognitivo conductual, psicoterapia motivacional y terapia de incentivos [Marijuana Treatment Project Research Group; 2004; Budney et al., 2000; Stephens et al., 1994; 2000; Copeland et al., 2001b]. Globalmente los resultados de los distintos estudios realizados con las diversas modalidades de psicoterapia comparadas entre si y con grupos control sin tratamiento, sugieren que las distintas psicoterapias son eficaces, aunque el principal problema, común a todas, es la falta de adhesión al tratamiento.

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8.2.2. Tratamientos farmacológicos

Hasta la actualidad no disponemos de ningún fármaco que haya demostrado su eficacia en el tratamiento de deshabituación de la dependencia de cannabis. Se están realizando diversos estudios experimentales cuyos resultados pueden aportar nuevas estrategias farmacológicas [Haney et al., 2005]. Por lo tanto, el tratamiento del abuso y dependencia de cannabis debe combinar la terapia psicológica y el tratamiento farmacológico sintomático.

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9. Aspectos legales del Cannabis

España ha suscrito y ratificado las Convenciones Internacionales más importantes de Naciones Unidas sobre control de estupefacientes, entre los que se incluye el cannabis y sus derivados: Convención Única de 1961, enmendada por el Protocolo de 1972, y Convención de Viena de 1988, sobre represión del tráfico ilícito de drogas. Sin perjuicio de la aplicación directa de estos tratados, sus disposiciones han sido debidamente incorporadas y desarrolladas en el ordenamiento jurídico español. Tanto el tráfico ilegal de cannabis y sus derivados (entendiéndose por tal el cultivo ilícito y, en general, cualquier conducta que tienda a promover, favorecer o facilitar el consumo ilegal de tales sustancias) como el de cualquier otro estupefaciente, está castigado en el derecho español como delito, en el artículo 368 del Código Penal vigente.

A efectos de penalidad, el artículo 368 distingue entre drogas que causan y que no causan grave daño a la salud, grupo este último en el que la jurisprudencia del Tribunal Supremo considera incluido el cannabis y sus derivados. La pena aplicable a los responsables del delito de tráfico ilegal de cannabis y sus derivados, siempre que en su comisión no concurra ninguna circunstancia agravante, será la de un año, como mínimo, y tres, como máximo, de prisión a la que se añade una multa del tanto al duplo del valor de la droga, que es objeto de decomiso. El Código Penalno considera delito, en ningún caso, el consumo, la posesión para el propio consumo y el cultivo de cannabis, siempre que sea para el propio consumo del poseedor. En el ámbito del derecho administrativo sancionador no hay diferencia de tratamiento legal del cannabis con respecto a otros estupefacientes osustancias psicotrópicas. La Ley Orgánica 1/1992, de 21 de febrero, sobre Protección de la Seguridad Ciudadana, considera infracción grave el consumo (también el abandono de los instrumentos utilizados) de cualquier droga tóxica cuando se produce en lugares públicos así como la posesión ilícita para el propio consumo en las mismas circunstancias. Las sanciones administrativas aplicables a los infractores de la Ley consisten en la aplicación de una multa, como mínimo de 301 euros, y como máximo de 30.000 euros, además de la incautación de la droga. Tampoco las normas sobre seguridad vial diferencian entre cannabis y otras sustancias; la conducción de vehículos a motor bajo la influencia de cualquier droga tóxica se considera infracción muy grave, cualquiera que sea la sustancia consumida.

Es importante señalar que las sanciones administrativas impuestas en aplicación de la Ley Orgánica de Seguridad Ciudadana pueden suspenderse, primero, y quedar remitidas definitivamente, después, si los infractores, siempre que sean consumidores habituales o frecuentes de droga, se someten voluntariamente a tratamiento de deshabituación en un centro o servicio debidamente acreditado. En cuanto a la lucha contra el tráfico ilícito de drogas, hay que destacar que el cannabis es la droga más producida, consumida y objeto de tráfico ilegal del mundo, de manera que las incautaciones mundiales de hachís durante 2003 ascendieron a 1.361 toneladas. Cerca del 80 por ciento de las aprehensiones — unas 1.000 toneladas — se han realizado en Europa Occidental y norte de África, y corresponderían al hachís producido en Marruecos. Siendo España el país donde se han incautado más del 50 por ciento del cannabis aprehendido a nivel mundial y el 75 por ciento de las intervenciones realizadas en Europa.

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10. Posibles usos terapéuticos de los cannabinoides

Además de los usos recreacionales, el cannabis se ha utilizado de forma empírica desde la antigüedad por sus supuestas propiedades terapéuticas. En los últimos años se ha descrito su consumo por parte de grupos de pacientes en algunas enfermedades y se ha investigado su posible utilidad en diferentes indicaciones.

El potencial terapéutico del cannabis ha sido revisado ampliamente en numerosas publicaciones científicas [Grotenhermen et al., 2003; Guy et al., 2004; Duran et al., 2004; Abanades et al., 2005] y por organismos como el Comité Científico de la Cámara de los Lores Británica [House of Lords, 1998 o el Institute of Medicine norteamericano, 1999]. La indicación en la que existen más evidencias es en la prevención y tratamiento de la náuseas y vómitos secundarios al tratamiento con antineoplásicos. También hay evidencias basadas en los resultados de ensayos clínicos aleatorizados y controlados en el tratamiento de la pérdida de apetito del síndrome de anorexia y caquexia (SIDA y cáncer terminal), en la esclerosis múltiple; tratamiento del dolor neuropático, control de la espasticidad muscular y otros síntomas, o en el tratamiento del dolor neuropático de otras etiologías.


En la tabla 11 se presentan las únicas indicaciones médicas aprobadas para la prescripción de algunos de los derivados del cannabis (naturales o sintéticos) en este momento [Abanades et al., 2005]. En general los preparados descritos no son el tratamiento de elección de estas patologías. Los cannabinoides son una alternativa a emplear en el caso de que no se observe respuesta a otros fármacos. En general no se consideran medicamentos de primera línea de tratamiento. Como ocurre con la mayoría de medicamentos, el uso terapéutico de los cannabinoides precisa de la intervención de un médico para realizar el diagnóstico, seleccionar el tratamiento y prescribir el que se ajuste mejor a las necesidades del paciente y hacer el seguimiento de la eficacia así como de la toxicidad del medicamento y la evolución de la enfermedad. 

11. Conclusiones sobre el Cannabis

a) El cannabis es la droga ilegal más consumida en todo el mundo y tanto en la Unión Europea como en España, su consumo está aumentando a lo largo de los últimos años con una tendencia creciente.

b) El consumo de cannabis, junto con el de alcohol y tabaco, forma parte de los hábitos y estilos de vida de una proporción importante de jóvenes. Estos consumos, junto a la baja percepción de riesgo de los mismos y a una mayor disponibilidad para conseguir estas sustancias, hacen que el cannabis se haya convertido en una droga de uso recreativo asociada al tiempo de ocio de los jóvenes que banalizan su consumo.

c) Aunque el cannabis sea la primera droga ilegal consumida y existan estudios que sugieren que puede actuar como facilitadora de otras sustancias, ello no significa que todos los que la consumen acaben consumiendo otras drogas.

d) El inicio precoz del consumo de cannabis, aumenta el riesgo de la presencia de problemas relacionados con su consumo, tanto en la esfera escolar, como en la social y de trastornos mentales.

e) El consumo de cannabis en el periodo académico se asocia a peores notas, menor satisfacción, actitudes negativas hacia la escuela, pobre rendimiento escolar, aumento del absentismo y mayor prevalencia de abandono de los estudios.

f) El consumo de cannabis produce alteraciones a nivel del SNC y de otros órganos y sistemas, siendo éstas de peor pronóstico cuando el consumo es precoz.

g) El uso diario y durante periodos prolongados de cannabis puede producir deficiencias en la memoria, la atención, la capacidad psicomotora y otros trastornos mentales.

h) El cannabis es una droga y como tal se comporta, su consumo continuado puede llevar al abuso o la dependencia.

i) El consumo de cannabis puede triplicar el riesgo de aparición de psicosis sobre todo en sujetos vulnerables.

j) Se observa que la proporción de sujetos que acuden en demanda de tratamiento por el consumo de cannabis es muy baja si tenemos en cuenta el elevado número de sujetos con consumo problemático de esta sustancia.

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15.4.13

AFESur participó en la III Muestra de Educación de Santa Lucía

Más de cien personas pasaron por la caseta donde AFESur impartió un taller de "washi tape" y tampografía, con motivo de la III Mestra de Educación de Santa Lucía; fiesta que se celebró gracias al apoyo solidario y gratuito de organizaciones, personas voluntarias, vecinas y vecinos, y principalmente de la Federación de APAS Nueva Escuela Canaria- FANUESCA, beneficiándose cerca de 800 alumnas(os). Organizada por el Ayuntamiento de Santa Lucía y la Concejalía de Educación. 



11.4.13

III Muestra de Educación de Santa Lucía

Les invitamos a visitar III MUESTRA DE EDUCACION DE SANTA LUCIA.
(TEATRO VICTOR JARA – VECINDARIO)

Los días 10 al 13 de Abril se celebrará la III MUESTRA DE EDUCACION DE SANTA LUCIA, una oportunidad que la Comunidad Educativa quiere aprovechar para dar a conocer todo el trabajo que se está realizando desde la Escuela Pública de Canarias, para seguir avanzando. En esta ocasión cabe destacar el ENCUENTRO DE ARTES ESCENICAS, que nos permitirá ver sobre el escenario del Teatro Víctor Jara todo el potencial de nuestros jóvenes, a través del teatro, la música o el baile. Un trabajo que hacen a diario desde los Centros Educativos y que ahora compartimos en esta MUESTRA DE EDUCACION.

Las familias estaremos, como siempre, participando activamente en este acontecimiento. Una oportunidad para el trabajo colectivo, y seguir apostando por un modelo de educación que integre, cada día un poco más, el valor que tiene la implicación de todos aquellos que influyen directa o indirectamente en la etapa formativa de nuestros hijos e hijas. Además este acontecimiento nos ayudará a conocer toda la oferta que en el ámbito de la educación pública, tenemos a nuestro alcance.
Ver programación
http://www.santaluciagc.com/tacgestorcontenidos_stalucia09/modules.php?mod=portal2&file=ver_contenido&id=3746&css=

Les invitamos a visitar III MUESTRA DE EDUCACION DE SANTA LUCIA.
(TEATRO VICTOR JARA – VECINDARIO)

Los días 10 al 13 de Abril se celebrará la III MUESTRA DE EDUCACION DE SANTA LUCIA, una oportunidad que la Comunidad Educativa quiere aprovechar para dar a conocer todo el trabajo que se está realizando desde la Escuela Pública de Canarias, para seguir avanzando. En esta ocasión cabe destacar el ENCUENTRO DE ARTES ESCENICAS, que nos permitirá ver sobre el escenario del Teatro Víctor Jara todo el potencial de nuestros jóvenes, a través del teatro, la música o el baile. Un trabajo que hacen a diario desde los Centros Educativos y que ahora compartimos en esta MUESTRA DE EDUCACION.

Las familias estaremos, como siempre, participando activamente en este acontecimiento. Una oportunidad para el trabajo colectivo, y seguir apostando por un modelo de educación que integre, cada día un poco más, el valor que tiene la implicación de todos aquellos que influyen directa o indirectamente en la etapa formativa de nuestros hijos e hijas. Además este acontecimiento nos ayudará a conocer toda la oferta que en el ámbito de la educación pública, tenemos a nuestro alcance.

6.4.13

► Película: «El lado bueno de las cosas»


Título original: "Silver Linings Playbook".
Dirección: David O. Russell.
País:
USA.
Año: 2012.
Duración: 120 min.
Interpretación: Julia Stiles, Anupam Kher, John Ortiz, Shea Whigham, Dash Mihok, Paul Herman, Brea Bee.
Guión: David O. Russell (Libro: Matthew Quick).
Producción: Mirage Enterprises / The Weinstein Company.
Música: Danny Elfman.
Fotografía: Masanobu Takayanagi.
Género: Romance. Drama. Comedia | Comedia romántica. Comedia dramática.


SINOPSIS
Tras pasar ocho meses en una institución mental por agredir al amante de su mujer, Pat (Bradley Cooper) vuelve con lo puesto a vivir en casa de sus padres (Robert De Niro y Jacki Weaver). Determinado a tener una actitud positiva y recuperar a su ex-mujer, el mundo de Pat se pone del revés cuando conoce a Tiffany (Jennifer Lawrence), una chica con ciertos problemas y no muy buena fama en el barrio. A pesar de su mutua desconfianza inicial, entre ellos pronto se desarrollará un vínculo muy especial que les ayudará a encontrar en sus vidas el lado bueno de las cosas (FILMAFFINITY).


PREMIOS
2012: Oscar: mejor actriz (Jennifer Lawrence). 8 nominaciones, incluyendo mejor película
2012: Globos de Oro: Mejor actriz comedia/musical (Lawrence). 4 nominaciones
2012: 4 Critics Choice Awards: Mejor comedia, actor, actriz de comedia y reparto. 10 nom.
2012: Premios BAFTA: Mejor guión adaptado. 3 nominaciones
2012: Festival de Toronto: Mejor película (premio del público)
2012: Independent Spirit Awards: Mejor película, director, guion y actriz
2012: Premios Gotham: Nominada a Mejor reparto
2012: Satellite Awards: 5 premios, incluyendo Mejor película y director. 7 nominaciones
2012: National Board of Review (NBR): Top 10, Mejor actor (Cooper) y guión original
2012: Asociación de Críticos de Los Angeles: Mejor actriz (Jennifer Lawrence)
2012: American Film Institute: Top 10 - Mejores películas del año
2012: Hollywood Film Festival: Director, Actor (Cooper), Actor Sec. (De Niro) del año


Puedes ver la película completa en español pinchando es este link







25.2.13

Programa de TV, Martes 26 "ESCALERAS DE LA DEPENDENCIA TV"

A quien le pueda interesar, reenviamos la información que nos han hecho llegar:

" PROGRAMA DE TELEVISION MARTES 26, "ESCALERAS DE LA DEPENDENCIA TV" ENFERMEDAD MENTAL Y ALZHEIMER.

Este próximo martes día 26 de febrero, a las 20:00, en "Escaleras de la dependencia TV" vamos a hablar de las enfermedades mentales contando con la colaboración del Presidente de la Asociación salud y Ayuda Mutua (ASAM )Mariano Gonzalez Pardo y vocal de UMASAM y de la Gerente de ASAM Bibiana Serrano Marin. También nos acompañará en nuestros estudios la Gerente de FEAFES EMPLEO Maribel Rodríguez Montes que nos comentará sus experiencias a través de su libro "Algo de mi a través de la enfermedad mental" donde hablaron 80 afectados por distintas enfermedades mentales.

En la segunda parte hablaremos del deterioro cognitivo y del Alzheimer con el apoyo del Grupo COGNITIV@UNIDAD DE MEMORIA , y en nuestros estudios tendremos a los expertos en estas áreas de la Institución ASISPA María Cabello Herranz y Antonio Caba Rubio.

ESCALERAS DE LA DEPENDENCIA TV, todos los martes a las 20 horas a través de IMAGENIO en el dial 141 y en INTER TV (antigua BUSINESSTV) o también a través de la web intereconomia.com y allí se pica en la ventana de INTER TV.
Los sábados y domingos en INTERECONOMIA TV a las 5 de la mañana ".

14.2.13

PLANTANDO FUTURO: AFESur usará la escuela taller y el vivero de Santa Lucía

El proyecto entra dentro de otro de los grandes ejes estratégicos del municipio

 

A.Q. El Ayuntamiento de Santa Lucía y la Asociación Comarcal de Familiares y Personas con Enfermedad Mental Crónica (Afesur) han firmado un convenio de colaboración para que los usuarios de la entidad puedan hacer uso de las aulas de la Escuela Taller como es el caso de Afesur, al mismo tiempo que el proyecto entra dentro de otro de los grandes ejes estratégicos del municipio, que es el fomento de la empleabilidad.



El concejal de Planificación Estratégica y Desarrollo Local, Luis Campos, señaló que "Afesur nos pidió la colaboración en la cesión gratuita de estos espacios y por supuesto que se la ofrecimos porque una de las grandes líneas de trabajo del Ayuntamiento es apoyar a los colectivos que desarrollan una gran labor social".


La Provincia. 14.02.2013 | 01:38 



10.2.13

Fernando Guillén-Cuervo nos habla sobre la situación de las personas con trastorno mental en el ámbito penal y penitenciario en España

'Fuera de lugar' es un documental dirigido por el actor y director Fernando Guillén-Cuervo y producido por The Ant Company, que pone el foco en un problema 'invisible' en nuestra sociedad actual: la situación de las personas con trastorno mental en el ámbito penal y penitenciario. Los protagonistas son precisamente esas personas que han estado internadas en cárceles españolas y que a través de sus testimonios nos exponen de primera mano su situación. Al mismo tiempo, profesionales de Fundación Manantial complementan la visión del problema, aportando su experiencia y conocimiento en el tratamiento integral de personas con trastorno mental.

Para ello, Fernando se basa en el formado de entrevistas personales, cara a cara, para poner el énfasis en las personas y se sirve de un montaje ágil pero al servicio de las historias individuales, que resalta el mensaje por encima de cualquier artificio audiovisual.

Con la colaboración de Obra Social Caja Madrid.


27.1.13

► Película: «Mr. Jones»

Tema: Transtorno bipolar.

Mr. Jones

Título original: "Mr. Jones".
Dirección: Mike Figgis.
País:
USA.
Año: 1993.
Duración: 110 min.
Interpretación: Richard Gere, Lena Olin, Anne Bancroft, Tom Irwin, Delroy Lindo, Bruce Altman, Lauren Tom, Lisa Malkiewicz.
Guión: Eric Roth & Michael Cristofer (Argumento: Eric Roth)
Producción: TriStar Pictures pr. una prod. Rastar Productions.
Música: Maurice Jarre.
Fotografía: Juan Ruiz-Anchía.
Género: Drama. Romance | Drama romántico. Enfermedad.

SINOPSIS
Mr. Jones es un hombre impulsivo y fascinante que atrae a la gente con su encanto y su exagerada energía vital. Sin embargo, a veces pasa bruscamente de ese estado de euforia a hundirse en la desesperación y la apatía. Es un maníacodepresivo. Su psiquiatra, la doctora Elizabeth Bowen, está decidida a ayudarle, pero antes de darse cuenta ya se habrá enamorado perdidamente de él. (FILMAFFINITY)

Puedes ver el tráiler de la película en español pinchando es este link
 
 


5.1.13

☺ Feria de Reyes, último día.

Les recordamos que estaremos toooodo el día de hoy en nuestra caseta de la Avda. de Canarias, para tod@ aquél/lla que necesite un DETALLASO de última hora. Con tu aportación estarás colaborando con el mantenimiento de la Asociación.

Para más información hemos colgado unas fotos de algunos de los productos disponibles en el stand (si es que no se han agotado, claro).

 ¡Felices Reyes!!!