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26.4.14

Mañana domingo en Salvados: "Los olvidados por la Ley de dependencia".

¿Cómo se ven afectadas las familias por los recortes que está haciendo el Gobierno en materia de dependencia? ¿Qué prometía la ley? Conoceremos el testimonio de Verónica Estevan, una chica que dejó su trabajo como directora de recursos humanos para cuidar de su madre. Visitaremos a Eustaquio y Antoñita, un matrimonio que no puede permitirse los cuidados de un profesional las 24 horas del día y que ha tenido que recurrir a sus ahorros y a sus hijos para vivir.

Y conversarán con Jaume Martorell, un joven dependiente muy crítico con la actitud de los políticos, que denunció su situación y la de otros dependientes en una carta que envió a Mariano Rajoy.

¿Cuál es el mapa actual de la dependencia en España? ¿Se han reducido las listas de espera tal y como anunció el Gobierno?  José Manuel Ramírez, presidente del Observatorio Estatal para la Dependencia, matiza estas cifras. Asegura que esta reducción “se ha hecho de la manera más cruel, expulsando a los dependientes moderados –que no serán atendidos hasta el 2015- y excluyendo las 70.000 personas que murieron esperando a ser atendidas”. José Manuel también señala a las aseguradoras como uno de los lobbies que estarían presionando al Gobierno para desmontar la ley.

¿Cómo afrontan esta situación los trabajadores sociales? Virginia Tovar reconoce sentirse frustrada tras ver que su trabajo, en muchos casos, “no sirve”. Nos habla de la situación de bloqueo en la que viven las personas dependientes, los olvidados por la administración, y de cómo se están haciendo valoraciones a los dependientes a la baja.

Este domingo, en Salvados, dependencia, la ley olvidada.


http://www.lasexta.com/programas/salvados/avances/nos-quieren-mandar-otra-vez-lado-oscuro-sociedad_2014041800160.html


7.4.14

¿Enfermos mentales y presos para siempre?

 La Confederación FEAFES muestra su rechazo a la reforma del Código Penal en este reportaje de EL PAÍS
  • La reforma del Código Penal permite el encierro preventivo perpetuo para internos con delitos.
  • Pacientes, familiares y profesionales critican que se les asocie con la idea de peligrosidad.
  • La norma prevé recluir a quienes se crea que vayan a delinquir.
  • El proyecto levanta una gran oposición por su efecto estigmatizador. 


 

 

Internamiento prorrogable sin fin


  • Tras un demoledor del Defensor del Pueblo de 2001 en el que se puso de manifiesto los miles de enfermos mentales que se encontraban “almacenados” en centros psiquiátricos tras la comisión, en ocasiones, de pequeños delitos, en 2005 el Código Penal limitó el tiempo del encierro. No podría ser superior a la pena que le correspondería cumplir si la persona que cometió el delito no padeciera una enfermedad y hubiera ido a la cárcel.
  • El proyecto de ley de reforma del Código Penal abre las puertas a la estancia indefinida al modificar el artículo 98. “(...) El internamiento en centro psiquiátrico no podrá tener una duración superior a cinco años, salvo que se acordare su prórroga. Si, transcurrido dicho plazo, no concurren las condiciones adecuadas para acordar la suspensión de la medida y, por el contrario, el internamiento continúa siendo necesario para evitar que el sujeto que sufre la anomalía o alteración psíquica cometa nuevos delitos a causa del mismo, el Juez o Tribunal, a petición del Ministerio Fiscal (...), podrá acordar tras un procedimiento contradictorio (...) la prolongación de la misma por períodos sucesivos de una duración máxima, cada uno de ellos, de cinco años”.
 
Encierro perpetuo o peligrosidad social son expresiones que remiten a tiempos pretéritos al hablar de enfermedad mental. Y, sin embargo, no hacen referencia al pasado, sino al futuro. Ambas figuran en el proyecto de ley de modificación del Código Penal diseñado por el Ministerio de Justicia que dirige Alberto Ruiz-Gallardón, que en estos momentos se tramita en el Congreso de los Diputados, y que introduce cambios en materia de medidas de seguridad (internamientos, libertad vigilada) aplicables a personas afectadas por una patología mental (esquizofrenia, trastorno bipolar) o por una discapacidad intelectual (Síndrome de Down, trastornos autistas).

La reforma ha levantado una fuerte oposición entre las principales asociaciones de pacientes y familiares, como la Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental (Feafes) o la Confederación Española de Organizaciones en favor de las Personas con Discapacidad Intelectual (Feaps). También en la Asociación Española de Neuropsiquiatría (AEN), quienes califican las novedades que se pretenden introducir como una involución cargada de “efectos hostiles” y “estigmatizantes” para una población especialmente vulnerable. La reforma “incide de modo severo en el factor seguridad en detrimento notable del factor reinserción y rehabilitación social”, añade la AEN, asociación interdisciplinar que agrupa a 2.000 profesionales relacionados con la salud mental (psiquiatras, enfermeras, trabajadores sociales, psicólogos, terapeutas) y que ha dejado patente su rechazo en un pormenorizado análisis del proyecto.

El Ministerio de Justicia sostiene, sin embargo, que lo que se ha hecho es introducir garantías adicionales en las medidas de seguridad a través de las cuales se pretende “incluso restringir la adopción” de iniciativas como los internamientos.


Uno de los aspectos que ha despertado mayores críticas consiste en la posibilidad de privar de libertad indefinidamente, mediante el encadenamiento de medidas de internamiento, a personas con enfermedad mental, algo que ahora la ley no permite.

Si una persona comete un delito y se le considera por motivos de salud mental no imputable (es decir, no responsable de sus actos) lo habitual es que se le aplique una medida de seguridad que consiste generalmente en el internamiento en un centro psiquiátrico en lugar de ir a prisión. Pero, de acuerdo con el actual Código Penal (de 1995), no puede estar ingresado más tiempo del que hubiera tenido que cumplir si hubiera ido a la cárcel por ese delito. Y ese internamiento se cumple en una de las tres instalaciones psiquiátricas penitenciarias que hay en España, situadas en Alicante, Sevilla y Barcelona.

Sin embargo, la reforma del Gobierno contempla la posibilidad de que el encierro en uno de estos centros pueda ser perpetuo. Y la última palabra estaría en el juez, no en el psiquiatra. En principio, no podría ser superior a cinco años —aunque el juez podría imponer esa duración incluso si la pena prevista fuera inferior—, pero, una vez cumplida la duración de la medida, se abre la puerta a que el juez la pueda prorrogar por periodos sucesivos de cinco años sin límite, si lo cree oportuno. Al fin de cada uno de estos periodos de cinco años la autoridad judicial, previa propuesta de la junta de tratamiento del centro penitenciario, debe decidir si “el internamiento continúa siendo necesario para evitar que el sujeto que sufre la anomalía o alteración psíquica cometa nuevos delitos a causa del mismo”.

Es cierto que este proceso se ha sometido a mayores garantías respecto a la redacción inicial. El Ministerio de Justicia destaca que la prórroga debe solicitarse por parte del equipo terapéutico del centro en el que se encuentra el interno. La petición la presenta el fiscal ante un juez o tribunal que deberá decidir en una especie de juicio en el que intervendrá el propio afectado, al que defenderá su abogado. También es verdad que esa prórroga de cinco años (que a su fin puede prorrogarse otra vez) se aplicaría en el caso de delitos de “gravedad relevante”. Los que la ley define como penados con tres o más años de prisión. El Ministerio de Justicia destaca que el hecho de que un juez o tribunal tenga la decisión final sobre la prórroga, “lejos de ser un problema, es una garantía de seguridad”. Y destaca que se ha introducido una nueva condición. No basta con haber cometido un delito; para internar a una persona con enfermedad mental, además se exige que pueda cometer otras acciones punibles “de especial gravedad”.

El problema es que, al dejar en manos de los jueces la decisión última sobre el internamiento y su prórroga, estos siempre podrán curarse en salud y mantener al enfermo mental encerrado por el temor de que, en caso de que, una vez liberado, vuelva a cometer alguna infracción penal, se les señale como responsables. Por ello, según varios expertos, este tipo de decisiones deberían corresponder a los especialistas en estas enfermedades, no a los jueces. Estos mismos expertos subrayan que los enfermos mentales y las infracciones que puedan cometer son un problema de batas blancas —médicos— que la reforma deja en manos de togas negras —jueces—. Y eso puede situar a los inimputables fuera de las garantías constitucionales: dejarlos sin la presunción de inocencia que rige para cualquier otro ciudadano.


Según la AEN, esta fórmula para decidir los ingresos sucesivos en una penitenciaría psiquiátrica sería contraria a la seguridad jurídica, “pues introduce la inconcreción de la duración de la medida” y es discriminatoria “porque solo se aplica a personas con trastorno mental o discapacidad intelectual”. ¿Qué hay detrás de esta medida? Para las personas con enfermedad mental, familiares y la AEN, una estrategia de encarcelamiento preventivo peligrosa ligada a una falsedad: la peligrosidad social de los afectados por este problema de salud.

La norma, en su exposición de motivos, justifica la prórroga del internamiento “cuando resulte imprescindible porque exista una probabilidad elevada de comisión en el futuro de delitos de especial gravedad”. El proyecto ilustra esta circunstancia con un ejemplo. Señala que en el caso de “una persona que sufre una grave patología psiquiátrica que le ha llevado a cometer reiterados delitos contra la vida o la libertad sexual” se tomarían estas medidas “cuando las valoraciones psiquiátricas disponibles confirmen que continúa existiendo una elevada probabilidad de comisión de delitos de especial gravedad”. Ello se completa con la opinión de que las medidas de seguridad deben ser proporcionales “no solo a la gravedad del hecho delictivo, sino también a la de aquellos que se prevea que se pudiera cometer, y por ello, a su peligrosidad”.

El internamiento preventivo implicaría, como advierte la AEN, prorrogar el ingreso de determinadas personas no por lo que hagan, sino por los actos que se considere que pueden hacer. Es decir, por la peligrosidad que se le atribuya. O, en otras palabras, pasar de un derecho penal de hecho (se castiga por lo que se hace) a un derecho penal de autor (se castiga por la categoría de la persona, en este caso, enfermo-mental-peligroso-capaz-de-delinquir; es decir, por lo que se cree que puede hacer). Esta filosofía fue criticada por la comisión de estudios del Poder Judicial al evaluar el anteproyecto. “La inclusión en los términos de la ponderación de hechos no cometidos, sino presuntos, evoca a las denostadas medidas de seguridad predelictuales, cuya inconstitucionalidad fue declarada por el Tribunal Constitucional. El anteproyecto parece atender a un estado o modo de ser del autor con abstracción del hecho penal concreto cometido, lo que atenta con los principios más esenciales del Derecho Penal y de un Estado de derecho”, indicó el CGPJ. “Son informes no vinculantes”, responde un portavoz de Justicia, que añade que estas observaciones no fueron compartidas “ni por el Consejo Fiscal ni por el Consejo de Estado”.

El argumento que permite mantener ingresado a un enfermo mental por considerar que es una persona peligrosa capaz de cometer nuevos delitos se sostiene sobre varias premisas falsas, según insisten las asociaciones que se oponen al proyecto. Por un lado, sobre la idea de asimilar a personas con enfermedad mental con personas peligrosas. “Cuando estas personas cometen algún delito es porque se trata de un paciente sin diagnosticar o que no está sometido a tratamiento”, relata José María Sánchez Monge, presidente de Feafes. “Si suceden hechos de este tipo es que algo falla en el sistema sociosanitario, que no ha sido capaz de ofrecer un tratamiento psicoterapéutico o farmacológico adecuado”. En ello abunda la AEN: “No hay ninguna base científica para hacer la asociación entre peligrosidad y persona con enfermedad mental; la peligrosidad no es un concepto clínico ni psicopatológico”. Y añade: “La posibilidad de que los enfermos mentales cometan un delito no difiere de los llamados normales. Cuando se asocia conducta delictiva y trastorno mental, la respuesta social se funda más en el desconcierto y en los prejuicios que en la evidencia”. Miguel Gutiérrez, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría, que agrupa a 2.000 especialistas, también se manifiesta “en contra de cualquier analogía entre enfermedad mental y peligrosidad”, aunque plantea que en el texto es interpretable que se haga esta relación.


Sánchez Monge cree que, con esta tesis, Justicia confunde y equipara a Hannibal Lecter (el célebre asesino de El silencio de los corderos) con una persona con enfermedad mental que se descompensa y sufre un brote. Una cosa son los psicópatas, personas que son conscientes de lo que hacen y que cometen actos violentos de forma voluntaria. Otra, “aquel que tiene episodios psicóticos como delirios o alucinaciones por un problema de salud que no está adecuadamente atendido; esa gente no es consciente de lo que hace”. Y añade: “Peligroso es solo el que comete el acto voluntariamente”, es decir, el psicópata.
Fernando Santos es de la misma opinión. Para este fiscal de Córdoba, miembro del grupo de Ética y Legislación de la AEN, “la ley se ha hecho pensando en el psicópata, alguien que no tiene ningún abordaje [terapéutico] porque lo que sufre es un trastorno de la conducta, no un trastorno mental”. “Si al rebufo de esta confusión se castiga a todos por igual, hacemos una crueldad”, añade Santos, que refleja sus opiniones a título personal.

La segunda falsa premisa consiste en creer que se pueda prever que un enfermo mental volverá a delinquir, una circunstancia clave, ya que de este juicio depende que se renueven los plazos del internamiento. “Esto es imposible de saber”, añade Sánchez Monge. “Ningún psiquiatra puede decirte que una persona volverá a cometer un delito si no está tratado adecuadamente”. De la misma opinión es la AEN que recuerda “la precariedad y provisionalidad de la mayor parte del cuerpo teórico de la psiquiatría, así como la escasa validez y fiabilidad de los diagnósticos”. Por ello “no hay fundamento científico para que los profesionales de la salud mental puedan evaluar la presunta peligrosidad de la persona”, ni mucho menos para que estas conclusiones puedan determinar el encierro preventivo del enfermo mental.

“Yo me siento en una situación de vulnerabilidad absoluta”, comenta Hernán Sampietro, de Activament, una asociación de Barcelona que, a diferencia de las anteriores, está integrada exclusivamente por pacientes: por diagnosticados con trastorno mental, no por sus familiares. “Con el cambio, una persona sabrá cuándo ingresa, pero no cuando saldrá de un centro psiquiátrico” indica este psicólogo social y consultor docente de la Universitat Oberta de Catalunya. “La peligrosidad se atribuye por el diagnóstico de un trastorno mental severo”. Él sufrió una grave depresión de la que se encuentra asintomático. “Pero podría recaer, y entonces no tendría los mismos derechos que el resto de la población, dejaría de ser igual ante la ley que el resto de personas no diagnosticadas al entrar dentro de la categoría de personas con un trastorno mental”, indica.
La reforma del Código Penal introduce otros cambios. Por ejemplo, en el tratamiento a las personas con enfermedad mental a las que se considere semiimputables (con capacidad relativa para responder de sus actos). A estas personas se les puede imponer una pena de cárcel y otra de internamiento, y lo habitual es que primero se somete a la persona a tratamiento (en un centro psiquiátrico) y más adelante se decide si cumple o no la pena. La reforma contempla que si la pena de cárcel es superior a los cinco años, se puede acordar que primero cumpla parte de la condena a prisión, lo que no beneficia en absoluto la rehabilitación del paciente, según las asociaciones.

La AEN interpreta los cambios en el Código Penal como el reflejo de la apuesta ideológica que, en términos generales, el Gobierno hace por la seguridad y el castigo en perjuicio de la rehabilitación y la reinserción; y que, aplicados al entorno de la salud mental, se traducen en medidas como la posibilidad del internamiento preventivo perpetuo. “El proyecto forma parte de un conjunto de medidas legislativas destinadas a la sustitución apresurada de nuestro precario Estado de bienestar por un estado caritativo que culminará con un Estado penal, proceso en el que las políticas sociales están siendo progresivamente sustituídas por políticas de vigilancia y control, que incluye la contención punitiva de las categorías sociales más desfavorecidas”.

El martes pasado, Sánchez Monge acudió al Congreso para dar su opinión sobre la reforma penal. En su comparecencia hizo un alegato en defensa de las medidas de rehabilitación y reinserción, frente a las de seguridad. “La rehabilitación de las personas con enfermedad mental debe correr a cargo del Sistema Nacional de Salud, no del sistema penitenciario”, destacó el presidente de Feafes que pidió “no primar el internamiento en centros penitenciarios o psiquiátricos por encima de tratamientos en el ámbito sociosanitario”.
 
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/04/06/actualidad/1396816993_322595.html

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7.1.14

Visita al Portal de Belén de la Parroquia de San José Obrero (Cruce de Arinaga)

Hoy 7 de enero algun@s usuari@s de AFESur hicieron una salida de excepción a la Parroquia de San José Obrero (Cruce de Arinaga). El motivo de esta mini-excursión ha sido ver el Portal de Belén que construyó el Sacristán Dámaso Suárez, y que permanecerá montado hasta el próximo Viernes 10 (pudiendo ser visitado en horario de 9.00 a 12.00 y de 16:00 a 18:00).









 


13.5.13

Dentro de Marihuana: un documental de Nathional Geographic

 
Información interesante que necesitamos saber: cuándo puede ser recetada y cuándo es usada como droga activa nociva, para negocio, creando trastornos psico-neuro-biológicos en el consumidor común.

Adjuntamos el  enlace para ver la primera parte. En total son 5.



 

"Una mente inquieta", escrito por Kay Jamison

Kay Jamison, una autoridad en trastorno bipolar, narra su experiencia como paciente. Un libro imprescindible para conocer el padecimiento de una enfermedad relatado por quien lo vive personalmente pero que también es una de las expertas más importantes del mundo en el tema. El testimonio descarnado y cautivante de una vida atravesada por la manía y la depresión. El conocimiento, el carbonato de litio, la psicoterapia y una voluntad inquebrantable se conjugaron para rescatar a esta increíble mujer de una dramática enfermedad. IntraMed ha convocado a personas que por sus experiencias de vida como pacientes o por su conocimiento como profesionales, son lectores privilegiados para opinar sobre la obra. Les agradecemos mucho a todos ellos la disposición y el entusiasmo para participar de este artículo.

La autora: Kay Redfield Jamison (14 de octubre de 1946) es una psicóloga clínica y escritora estadounidense. Es una de las principales expertos en el trastorno bipolar. Es profesora de Psiquiatría de la Escuela Universitaria de Medicina Johns Hopkins y es Profesora Honoraria en la Universidad de St. Andrews. Autora de numerosos trabajos de investigación médica y del libro más consultado por especialistas sobre trastorno bipolar: “Manic-Depressive Illness” F. Goodwin & K. Jamison (Publisher: Oxford University Press, USA Published: January 15, 1990) (segunda edición: Oxford 2007).



El libro: Una mente inquieta, Jamison, Kay R. Traducción: Talens, Manuel. Andanzas CA 267 ISBN: 978-84-7223-962-3 224 pág. Tusquets Editores

Sinopsis:
No es la primera vez que la doctora Kay Redfield Jamison, psicóloga y profesora de psiquiatría en la Johns Hopkins University en Estados Unidos, aborda, como especialista en la materia, el tema de la enfermedad maniaco-depresiva. Pero sí es la primera vez que se propone ella misma como «caso», contando su propia y estremecedora experiencia de enferma maniaco-depresiva, experiencia que la puso en condiciones de vivir en su propia carne los infiernos de ese mal, tan universal y, al mismo tiempo, tan mal conocido por el público.

En este testimonio personal, la autora hace el recuento emotivo y perturbador de su odisea a lo largo de treinta años, desde el más penoso caos mental hasta el difícil equilibrio psíquico que ha logrado alcanzar en la actualidad. Hija de un meteorólogo de las fuerzas armadas y de una maestra, desde muy niña empezó a mostrar un carácter que se revelaría precursor de la enfermedad. Poco después de licenciarse en psicología por la Universidad de California en Los Angeles, sufrió el primer verdadero episodio. Durante largos años padeció numerosas recaídas a causa de su rechazo inicial a tomar de forma continuada el litio —fármaco ideal en el tratamiento de tales pacientes—, lo cual la condujo al divorcio, a la ruina y, por supuesto, al intento de suicidio. No obstante, «lo que me ha salvado de verdad ha sido la psicoterapia», confiesa, «la cura mediante la palabra». «El litio puede que modere la enfermedad, pero la psicoterapia enseña a convivir con ella.»

25.2.13

Programa de TV, Martes 26 "ESCALERAS DE LA DEPENDENCIA TV"

A quien le pueda interesar, reenviamos la información que nos han hecho llegar:

" PROGRAMA DE TELEVISION MARTES 26, "ESCALERAS DE LA DEPENDENCIA TV" ENFERMEDAD MENTAL Y ALZHEIMER.

Este próximo martes día 26 de febrero, a las 20:00, en "Escaleras de la dependencia TV" vamos a hablar de las enfermedades mentales contando con la colaboración del Presidente de la Asociación salud y Ayuda Mutua (ASAM )Mariano Gonzalez Pardo y vocal de UMASAM y de la Gerente de ASAM Bibiana Serrano Marin. También nos acompañará en nuestros estudios la Gerente de FEAFES EMPLEO Maribel Rodríguez Montes que nos comentará sus experiencias a través de su libro "Algo de mi a través de la enfermedad mental" donde hablaron 80 afectados por distintas enfermedades mentales.

En la segunda parte hablaremos del deterioro cognitivo y del Alzheimer con el apoyo del Grupo COGNITIV@UNIDAD DE MEMORIA , y en nuestros estudios tendremos a los expertos en estas áreas de la Institución ASISPA María Cabello Herranz y Antonio Caba Rubio.

ESCALERAS DE LA DEPENDENCIA TV, todos los martes a las 20 horas a través de IMAGENIO en el dial 141 y en INTER TV (antigua BUSINESSTV) o también a través de la web intereconomia.com y allí se pica en la ventana de INTER TV.
Los sábados y domingos en INTERECONOMIA TV a las 5 de la mañana ".

10.2.13

Fernando Guillén-Cuervo nos habla sobre la situación de las personas con trastorno mental en el ámbito penal y penitenciario en España

'Fuera de lugar' es un documental dirigido por el actor y director Fernando Guillén-Cuervo y producido por The Ant Company, que pone el foco en un problema 'invisible' en nuestra sociedad actual: la situación de las personas con trastorno mental en el ámbito penal y penitenciario. Los protagonistas son precisamente esas personas que han estado internadas en cárceles españolas y que a través de sus testimonios nos exponen de primera mano su situación. Al mismo tiempo, profesionales de Fundación Manantial complementan la visión del problema, aportando su experiencia y conocimiento en el tratamiento integral de personas con trastorno mental.

Para ello, Fernando se basa en el formado de entrevistas personales, cara a cara, para poner el énfasis en las personas y se sirve de un montaje ágil pero al servicio de las historias individuales, que resalta el mensaje por encima de cualquier artificio audiovisual.

Con la colaboración de Obra Social Caja Madrid.


17.11.12

► ESQUIZOFRENIA, todo lo que quisiste saber y nunca te atreviste a preguntar

 FORUMCLÍNIC es una web que contiene información básica sobre distintos aspectos de la salud, elaborada por profesionales y pacientes. Ofrece también recomendaciones y guías genéricas para el tratamiento de determinadas enfermedades que, en ningún caso, debe ser utilizada para realizar diagnósticos, tratamientos médicos o cualquier actuación médica que deba ser realizada por un profesional sanitario. El contenido de dicha web no sustituye la atención personalizada de los equipos de salud.

Pincha aquí si quieres visitar la página donde están sus vídeos explicativos sobre la ESQUIZOFRENIA.


11.11.12

☺ Clausurada la IX Feria del Sureste

Hoy ha quedado clausurada la IX Feria del Sureste, y no tenemos sino palabras de agradecimiento hacia esas personas que nos visitaron al stand para brindarnos su calor y su apoyo. Nos habéis animado a seguir realizando esta labor humanitaria y bella; ese refuerzo tan necesario que nos da aliento para continuar. Gracias, gracias, gracias.


4.11.12

☺ IX Feria del Sureste: ¡Allí estaremos!

El próximo fin de semana se celebrará la IX Feria del Sureste, y ...

¡ AFESur estará allí !!!


Un año más, tenemos la ilusión de encontrarnos con el público y mostrarles nuestras creaciones. Entre otras cosas, pondremos a la venta algunas de las manualidades que han hecho l@s usuari@s en los talleres ocupacionales. Hemos procurado que haya variedad para que las personas que quieran adquirir nuestros productos tengan más donde escoger.








Les aconsejamos que el que esté interesado no se "deje ir mucho", porque hay detallitos muy bonitos a precios asequibles, pero en poca cantidad. Esto es comprensible teniendo en cuenta que para AFESur la prioridad es la salud mental de sus usuari@s, y tenemos bien claro que el objetivo de nuestros talleres es principalmente rehabilitador: un espacio de relax en un ambiente positivo ...

10.10.12

» 10 de Octubre: Día Mundial de la Salud Mental.

Hoy, en la sede de AFESur  (en Vecindario) ha tenido lugar una merienda para memorar el Día Mundial de la Salud Mental. La Asociación da las gracias a los asistentes por hacer de éste un reencuentro ameno, y a los miembros del taller de cocina por su estupenda tarta de manzana.

"La mejor inversión, tu Salud Mental".



 

8.10.12

» LA OIT (ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL DEL TRABAJO) INCLUYE LOS TRASTORNOS MENTALES EN LA LISTA DE ENFERMEDADES PROFESIONALES

El siguiente artículo ha sido tomado de INFOCOP.


El Consejo de Administración de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT) aprobó en una reunión mantenida el 25 de marzo de 2010 una nueva lista de enfermedades profesionales, donde se incluyen por primera vez los trastornos mentales y del comportamiento.
Esta nueva lista de enfermedades profesionales sustituye a la adoptada en el año 2002, y tiene por objetivo ayudar a los diferentes países en las políticas de prevención, registro, notificación y, en caso necesario, indemnización de las enfermedades causadas por motivos laborales. 



Seiji Machida, director del Programa de la OIT sobre Seguridad y Salud en el Trabajo y Medio Ambiente (SafeWork), ha manifestado a través de un comunicado de prensa que: "A medida que nuestro mundo se desarrolla, con las nuevas tecnologías y los nuevos modelos de trabajo, los retos cambian y aparecen nuevos riesgos (...) Esta nueva lista de enfermedades profesionales refleja el desarrollo más novedoso en cuanto a la identificación y el reconocimiento de enfermedades profesionales en el mundo de hoy e indica claramente donde aplicar la prevención y la protección".

La elaboración de este compendio de enfermedades profesionales ha sido fruto de un cuidadoso proceso de análisis y consulta, donde se han tenido en cuenta los nuevos factores de riesgo en el trabajo, así como el examen de la práctica nacional en el reconocimiento de enfermedades profesionales, la evaluación del desarrollo científico internacional en la identificación de enfermedades profesionales, y el examen y la revisión por parte de reuniones tripartitas de expertos.

De esta manera, el actual listado se compone de 106 enfermedades profesionales reconocidas internacionalmente, tales como enfermedades causadas por agentes químicos, físicos y biológicos, enfermedades de origen respiratorio y de la piel, trastornos del sistema osteomuscular, cáncer profesional, etc.

En el epígrafe 2.4. Trastornos mentales y del comportamiento, la lista de enfermedades profesionales de la OIT, incluye:
  • 2.4.1. Trastorno de estrés postraumático.
  • 2.4.2. Otros trastornos mentales o del comportamiento no mencionados en el punto anterior cuando se haya establecido, científicamente o por métodos adecuados a las condiciones y la práctica nacionales, un vínculo directo entre la exposición a factores de riesgo que resulte de las actividades laborales y lo(s) trastornos(s) mentales o del comportamiento contraído(s) por el trabajador.
Con la inclusión de los trastornos mentales, este año la conmemoración del Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo subraya la consideración de los nuevos riesgos laborales y la creciente preocupación del impacto de la crisis económica mundial. Tal y como señaló ayer Juan Somavia, Director General de la OIT, con motivo de la celebración de este día, uno de los elementos que más preocupa "es el recrudecimiento de los trastornos psicosociales vinculados a las nuevas situaciones de estrés y presión laborales en la economía mundial", motivo por el cual "en este Día Mundial debemos destacar los nuevos riesgos y estrategias de prevención en un mundo del trabajo en continua transformación".

5.10.12

» SUPERANDO EL DESCONOCIMIENTO Y LA DESINFORMACIÓN SOBRE LA ENFERMEDAD MENTAL

El siguiente artículo ha sido tomado de INFOCOP


El 80% de los madrileños considera que las ayudas prestadas por la Administración para los problemas de salud mental y para las personas que los padecen, son insuficientes. Esta es una de las conclusiones de una encuesta realizada a 2.406 madrileños el pasado mes de septiembre, cuyas conclusiones se han dado a conocer en diversos medios de comunicación electrónicos estos días, tales como AzPrensa.


 

El estudio se enmarca dentro de la III Campaña de Concienciación Social sobre Enfermedad Mental organizada por la Fundación AstraZéneca, y tiene por objetivo evaluar las creencias, actitudes y conocimiento de la población general acerca de la enfermedad mental, para analizar y combatir el estigma social asociado a estas patologías.
Según los datos que se desprenden de dicha encuesta, el 64% de las personas entrevistadas conoce a alguien que padece algún tipo de enfermedad mental, siendo los trastornos más nombrados la esquizofrenia y el trastorno bipolar. La mayor parte de los entrevistados (86%) supo nombrar algún problema de salud mental.
Las campañas de concienciación han dado lugar a importantes avances acerca del conocimiento de estas enfermedades. Así, el 65% de los encuestados acertó al considerar que la esquizofrenia y el trastorno bipolar duran toda la vida, y un elevado porcentaje señaló, de manera correcta, que la enfermedad mental puede controlarse con un tratamiento adecuado y que la adherencia al tratamiento es fundamental en este grupo de pacientes (90% y 93% de la muestra respectivamente).
En líneas generales, los datos obtenidos de la encuesta reflejan una mayor concienciación social de los ciudadanos acerca de los trastornos mentales, en comparación con la anterior campaña realizada por la Fundación AstraZéneca. No obstante, todavía un porcentaje significativo de las personas entrevistadas muestra un desconocimiento absoluto de los problemas de salud mental (concretamente, el 14% fue incapaz de nombrar algún tipo de enfermedad mental), o un conocimiento deficiente acerca de las características y naturaleza de alguna de estas patologías. Prueba de ello es que el 40% de los encuestados, aunque nombraron el trastorno bipolar, reconocieron no saber en qué consiste dicha enfermedad.
Lo que sí parecen reconocer la mayor parte de los encuestados (en concreto, el 63%) son las dificultades de integración social que presenta este colectivo, derivadas, entre otros factores, de la escasez de ayudas por parte de la Administración. Así, el 80% de los entrevistados considera que las ayudas para estos enfermos son insuficientes - cuestión que viene denunciando el Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos (COP), a la luz de los informes de la Organización Mundial de la Salud ("Proyecto Atlas-2005" y "Policies and practices for mental health in Europe") y de la Asociación Española de Neuropsiquiatría ("El observatorio de salud mental: análisis de los recursos de salud mental en España").
Por otro lado, los datos obtenidos en el estudio reflejaron actitudes de discriminación que todavía están presentes en la sociedad. El 21% de los participantes reconocen que les resultaría embarazoso dar a conocer que un miembro de su familia sufre una enfermedad mental y un 10% manifiesta cierto rechazo a compartir su lugar de trabajo o estudio con una persona en tratamiento por un problema de salud mental, lo que evidencia los problemas de estigmatización a los que aún tienen que hacer frente este colectivo de pacientes.
De esta manera, el estudio remarca la importancia de las campañas de sensibilización sobre la enfermedad mental y señala algunas de las líneas prioritarias de interés para futuras acciones, como la profundización en determinados trastornos más desconocidos (como el trastorno bipolar), la normalización de la enfermedad mental, la importancia de la integración laboral de estos pacientes, etc. La superación del estigma social es una de las prioridades de la actual Estrategia de Salud Mental-2007 del Ministerio de Sanidad y Consumo, ya que es la única vía para poder conseguir una integración plena de las personas aquejadas de enfermedad mental en nuestra sociedad y superar las barreras para su recuperación.

4.10.12

» PROTOCOLO DE INTERVENCIÓN EN ESQUIZOFRENIA CON PATOLOGÍA DUAL

El siguiente artículo ha sido tomado de INFOCOP.  


La Sociedad Española de Patología Dual (SEPD) acaba de publicar un protocolo de intervención sobre patología dual en esquizofrenia. La patología dual, es decir, la presencia de trastornos por uso de sustancias en pacientes con problemas de salud mental, y específicamente en pacientes con esquizofrenia, es muy frecuente y dificulta de manera importante el tratamiento, afectando negativamente a la evolución de la enfermedad.



El abordaje terapeútico de estos pacientes presenta, así, ciertas peculiaridades a tener en cuenta, debido a las interferencias mutuas entre los tratamientos específicos para la esquizofrenia y para la adicción, -tanto en el campo farmacológico como psicoterapeútico-, la baja adhesión al tratamiento que caracteriza a este grupo de pacientes, la carencia de recursos asistenciales específicos y la elevada incidencia de problemas legales y sociales que suelen acompañar a este colectivo. Por este motivo, se requieren manuales de actuación específicos que contemplen la comorbilidad de la esquizofrenia con el abuso de sustancias.



El manual, denominado Patología Dual: Protocolos de Intervención - Esquizofrenia, incluye datos sobre la comorbilidad entre la esquizofrenia y otras sustancias (psicoestimulantes, cocaína, anfetaminas, alcohol, cannabis, etc.), así como recomendaciones para la evaluación de la esquizofrenia dual y una revisión de la evidencia científica disponible. En relación a la clínica, se incluye un capítulo dedicado a su curso y evolución, tratamiento farmacológico, tratamientos psicoterapeúticos (intervenciones cognitivo-conductuales, intervenciones motivacionales, intervenciones familiares, etc.), aspectos a considerar en relación a la adhesión y cumplimiento de la terapia y una descripción de los protocolos de intervención más recomendados.

En esta línea, y tal y como indican los autores, el modelo que recibe más apoyo y que parece estar asociado a mejores resultados es el tratamiento integrado, que incluye el manejo psicofarmacológico y psicoterapéutico, seguimiento, prevención de recaídas, adquisición o entrenamiento en habilidades sociales, intervenciones de motivación y atención a los aspectos de rehabilitación tanto social como laboral, según los casos.

2.10.12

» Modelos de intervención con familias de personas afectadas por una enfermedad mental grave y duradera

El siguiente artículo ha sido tomado de INFOCOP



Juan Fernández Blanco
Centro de Día y Equipo de Apoyo Social Comunitario de Alcalá de Henares

1. La oportuna y necesaria intervención con las familias


Se consideran enfermedades mentales graves aquellas que provocan severas alteraciones cognitivas, afectivas y psicosociales. Tal vez sea la esquizofrenia y otras psicosis las más representativas.

Los trastornos psicóticos, en líneas generales, se caracterizan por producir alteraciones perceptivas y del pensamiento que enturbian la facultad de reconocer de modo juicioso la realidad. Al ser de larga evolución, cursan con acusados deterioros en las habilidades y capacidades necesarias para funcionar en la vida diaria con competencia. Proceso que, en mayor o menor grado, suele desembocar en pérdida de autonomía vital y desadaptación social.


Son por tanto, factores biológicos, psicológicos y sociales, -modelo de vulnerabilidad, (Zubin y Spring, 1977)-, los que se entrecruzan e interactúan dando lugar a dinámicas mórbidas complejas y multifactoriales. Siendo esto así, es de suponer que la organización de la atención deviene como un complicado proceso en el que han de combinarse con coherencia y coordinación respuestas farmacológicas, clínicas, rehabilitadoras y sociales. Dentro de ese mapa terapéutico, destaca la atención e intervención con las familias de las personas afectadas.

Desde los estudios de Vaughn y Leff en el año 1981 se ha hipotetizado que lograr que los familiares conozcan la enfermedad y entiendan su alcance y repercusión en la vida cotidiana, unido al aprendizaje en resolución de problemas y a cambios en su manera de comunicarse, pueden contribuir decididamente a reducir el riesgo de recaídas del familiar afectado y favorecer su recuperación.

Pero no sólo son este tipo de razones directamente ligadas al modelo de vulnerabilidad lo que justifica la intervención con familias. Existe una realidad que por sí sola ya aconsejaría tal intervención. Desde la reforma psiquiátrica, las familias se han convertido en el soporte comunitario esencial de las personas afectadas por una problemática psiquiátrica grave y los familiares en sus principales cuidadores. No en vano, la mayor parte de estas personas viven con su familia. En la Comunidad de Madrid aproximadamente el 86%. De éstos, el 70% vive con sus padres (Rúiz Jiménez y cols., 2008).

No sería fácilmente justificable dejar que las familias vivan en soledad el efecto de estas enfermedades y convivan aisladamente con quien las padece. En consecuencia parece lógico ofrecerles al menos: información sobre la enfermedad; apoyos en situaciones de crisis o de dificultad especial; competencias para mejorar la convivencia con el familiar afectado; y aprendizaje de habilidades de resolución de problemas y afrontamiento de conflictos, que la continuada convivencia con la enfermedad puede generar.

Por lo comentado, y por la eficacia demostrada en evidencias experimentales, se han ido consolidando en los últimos treinta años diferentes modelos de intervención con familias. Modelos de intervención que principalmente se han centrado en dar información sobre la enfermedad, en modificar ciertas respuestas emocionales, en reducir el contacto paciente-familia, en mejorar la comunicación, en dotar a las familias de estrategias válidas de afrontamiento y resolución de problemas y en ofrecer apoyo.

En el apartado siguiente vamos a revisar de forma resumida los principales modelos de intervención. Una buena consulta sobre el tema puede hacerse en Vallina y Lemos (2000).

2. Los principales modelos de intervención
Si se hace una revisión bibliográfica se encontrará que los modelos más utilizados y que reúnen las mayores evidencias de eficacia son los modelos de Anderson, Leff, Falloon y Tarrier.
2.1. El Modelo de Anderson.
El rasgo que lo caracteriza es la psicoeducación. Encuentra su justificación en la teoría de la vulnerabilidad, y en las investigaciones sobre emoción expresada y comunicación desviada.
Sus principales objetivos son: 1) desarrollar en la familia expectativas realistas; 2) reducir la vulnerabilidad de la persona afectada ante estímulos amenazantes; 3) evitar riesgo de recaídas; 4) mejorar la comunicación familiar; y 5) evitar el aislamiento social de la familia.
La intervención se organiza en cinco fases altamente estructuradas. Los contenidos de esas fases buscan conseguir los objetivos antes formulados favoreciendo la adherencia al tratamiento, potenciando aspectos protectores del entorno, evitando situaciones estresantes y procurando un clima familiar emocionalmente equilibrado.
Fase 1. Conexión con la familia. Se trata de un formato de intervención unifamiliar, en el que puede estar presente la persona afectada. Se busca establecer una alianza terapéutica con el paciente y la familia. Se trabaja conjuntamente con la familia la reducción del sentimiento de culpa y el control del estrés familiar. A continuación se revisa la experiencia de la familia ante la enfermedad, se evalúan las estrategias de afrontamiento de los familiares ante situaciones problemáticas, se refuerzan las estrategias eficaces y se repasa cómo en el pasado han intentado solventar las situaciones estresantes y cómo lo hacen en el presente. Finalmente, se recogen los intereses de la familia y se elabora un contrato terapéutico con pasos realistas descritos con sencillez y claridad.
Fase 2. Taller psicoeducativo o seminario de habilidades de supervivencia. Formato de intervención multifamiliar sin presencia de la persona afectada. Se trabaja psicoeducación a través de cuatro contenidos: a) información sobre la enfermedad; b) información sobre la medicación; c) manejo eficaz de situaciones difíciles; y d) reconocer la importancia de preocuparse por, y cuidar de, uno mismo y hacerlo. Se presupone que la asimilación de tales contenidos dará a las familias sensación de control sobre una situación que viven y han vivido como incontrolable.



Fase 3. Reintegración en la comunidad. Formato de intervención unifamiliar con presencia de la persona afectada. Las sesiones se dedican a ver el modo de llevar individualmente a la práctica, los contenidos tratados colectivamente en la fase anterior. La estructura de cada sesión podría resumirse en: a) apertura de la sesión creando un ambiente cómodo y distendido; b) revisión de tareas asignadas en la sesión anterior; c) comentar circunstancias o sucesos que en ese momento preocupen; y d) asignar tareas que se revisarán en la siguiente sesión. El tratamiento farmacológico, la detección de pródromos, pautas para una convivencia adaptada, reforzar la responsabilidad del paciente y establecer límites interpersonales e intergeneracionales componen los contenidos a trabajar. Las sesiones pueden ser: a) rutinarias, sesión con la familia y el paciente; b) telefónicas; o c) excepcionales, en momentos de descompensación.

Fase 4. Rehabilitación social y profesional. Es una continuación de la fase anterior. Las sesiones han de estar muy estructuradas y los contenidos claramente operativizados. Se organizan tres tipos de actividades coordinadas e implementadas de forma progresiva:

  • Actividades sociales y de ocio dirigidas a reintegrar en la comunidad al familiar afectado.
  • Actividades prelaborales, formativo-laborales y laborales dirigidas a conseguir que el familiar afectado trabaje.
  • Actividades que permitan recuperar, a cada uno de sus familiares, una vida social no mediatizada de continuo por la problemática.

Fase 5. Fin del tratamiento. Sólo se pone en marcha esta fase cuando el paciente alcanza los objetivos propuestos y los mantiene. Si el paso del tiempo evidencia que su funcionamiento es el esperado se proponen a la familia y al paciente dos opciones: a) retomar la intervención de forma intensiva sobre los objetivos formulados en el contrato, pudiendo también tratar otros temas de interés para la familia, -de forma progresiva se irán espaciando las sesiones hasta dar por finalizada la terapia-; b) pasar directamente a disminuir de forma progresiva la frecuencia de las sesiones para finalizar la terapia a la vez que se va haciendo un seguimiento de que las metas logradas se mantienen.

2.2. El Modelo de Leff.

Se caracteriza por ofrecer un paquete de intervenciones sociofamiliares dirigido a cambiar el clima familiar de alta emoción expresada (a partir de ahora EE). Encuentra su justificación en las investigaciones que demuestran que las personas con esquizofrenia al volver, tras una hospitalización, a un medio familiar de alta EE tienen más riesgos de recaer. La EE es un constructo basado en tres factores: el hipercriticismo, la hostilidad y la sobreimplicación emocional.

Los principales objetivos de este modelo son: 1) reducir la EE y el contacto con el paciente; 2) aumentar las redes sociales de la familia; 3) reducir las expectativas no realistas; y 4) mejorar la comunicación.
La intervención se organiza en tres fases:
Fase 1. Programa educativo. Dura entre dos y cuatro sesiones. Estas sesiones son claramente insuficientes para conseguir los objetivos. Por eso los contenidos se seguirán trabajando transversalmente a lo largo de la intervención. Se basa en un formato unifamiliar, cuyo contexto de intervención es el domicilio. La familia ha de hacer lecturas referidas a la etiología, síntomas, desarrollo, tratamiento y manejo de la esquizofrenia. A continuación el profesional abre un debate sobre lo leído. Esta fase tiene como objetivos específicos aumentar conocimientos acerca de la enfermedad y cambiar las actitudes hacia el paciente.
Fase 2. Grupos interfamiliares. Dura aproximadamente nueve sesiones. Se basa en un formato de intervención multifamiliar sin el paciente, si bien el grupo no puede exceder los siete miembros. Las sesiones tienen una duración de hora y media, y se espacian cada 15 días durante nueve meses. El grupo de participantes debe estar integrado por familias de alta y baja EE, con el fin de que las familias de baja EE sirvan como modelo para el cambio de los estilos de afrontamiento. En esta fase, la técnica de resolución de problemas es la metodología elegida, de tal manera que una familia plantea descriptivamente un problema real o potencial que pueda generar el familiar afectado y entre todos los participantes, se analiza y se buscan alternativas útiles de afrontamiento. El terapeuta ha de ir moldeando y modelando a las familias para que aprendan correctamente la técnica, a la vez que el grupo servirá de apoyo emocional para cada uno de sus miembros. La elección de un formato grupal busca tanto la eficacia, como aumentar las relaciones sociales de las familias para romper su aislamiento. Por lo tanto, los objetivos específicos de esta fase son cambiar las actitudes negativas hacia el paciente, reducir el contacto cara a cara y aprender estrategias para manejar el estrés.
Fase 3. Sesiones unifamiliares. Esta fase es de duración variable, y está diseñada bajo un formato de intervención unifamiliar con el paciente. Cada sesión dura una hora. Se llevan a término en paralelo a las sesiones grupales. Se abordan, de forma pragmática, problemas que no pueden ser tratados en grupo. Por ejemplo, la naturaleza de la EE, la existencia de sentimientos de culpabilidad, resentimiento, etc. Al comenzar cada sesión se fijan los objetivos a conseguir y al finalizar se promueve un debate. Con estas sesiones se pretende: tratar problemas concretos de la familia; disminuir la EE; y mejorar el contacto social.
2.3. El Modelo de Falloon.
Se trata de una terapia conductual. Encuentra su justificación en el modelo estrés-vulnerabilidad-afrontamiento-competencia. Este modelo defiende que las habilidades de afrontamiento hacen competente a la persona para acometer los retos de la vida cotidiana. Basándose en las teorías del aprendizaje social y aplicando técnicas conductuales, este modelo se estructura, de forma directiva, en torno a un proceso que incluye: evaluación de capacidades y déficit de cada miembro de la familia y del grupo familiar, definición de objetivos de trabajo, psicoeducación, práctica repetida del comportamiento a emitir, modelado, ensayo conductual, reforzamiento y asignación de tareas entre sesiones. La duración del tratamiento es variable. Las sesiones se realizan una o dos veces a la semana durante los tres primeros meses, y posteriormente las sesiones pasan a ser quincenales durante otros tres meses. Al final las sesiones serán mensuales durante un periodo de tiempo no inferior a un año.
Sus principales objetivos son: 1) ayudar al paciente y a su familia a comprender la enfermedad; 2) cambiar las actitudes ante la enfermedad; 3) conseguir un clima familiar poco estresante; y 4) dotar a los miembros de la familia de habilidades para la resolución de situaciones problemáticas.
La intervención se organiza en cinco fases:
Fase 1. Evaluación conductual de la unidad familiar. Se mantiene durante todo el tratamiento. Se utilizan entrevistas estructuradas, observaciones, cuestionarios y auto-registros, con la finalidad de analizar funcionalmente el modo en que la familia se comunica y resuelve sus problemas y también las posibilidades, necesidades y déficit que presenta cada familiar. La intervención se organizará a partir de los resultados obtenidos en la evaluación.
Fase 2. Educación sobre la enfermedad. Está basado en un formato de intervención unifamiliar con la familia y el paciente, siendo el contexto de intervención el domicilio. La duración de las sesiones es de aproximadamente una hora. En esta fase se informa de manera concreta y práctica sobre la enfermedad (qué es, cuáles son sus causas, cómo evoluciona) y el tratamiento, combinando la exposición de contenidos, el debate y la aportación de experiencias personales. El estilo del terapeuta ha de ser abierto y alejado de la crítica y la culpabilización.
Fase 3. Entrenamiento en comunicación. Basada en un formato de intervención unifamiliar con la familia y el paciente, en esta fase se entrena a la familia en habilidades de comunicación (comunicación no verbal, iniciar conversación, discutir constructivamente, clarificar mensajes, expresar sentimientos, hacer peticiones, realizar preguntas claras y escuchar activamente), con la finalidad de reducir la tensión en el medio familiar, y ayudar a una mejor adaptación social de la familia, como consecuencia de la mejora de la calidad de vida.
Fase 4. Entrenamiento en solución de problemas. A través de un formato de intervención unifamiliar con la familia y el paciente, se enseña a los participantes la técnica estándar de resolución de problemas: identificación del problema, listado de soluciones, ventajas e inconvenientes de cada una, elección de la que más ventajas tenga o de una combinación de varias soluciones, planificación de su aplicación y evaluación de los resultados.
Fase 5. Estrategias conductuales específicas. Diseñada con un formato de intervención unifamiliar con la familia y el paciente, y dirigida a tratar aquellas problemáticas que no pueden ser abordada eficazmente con la técnica de resolución de problemas. En esta fase, se enseña a las familias otras estrategias conductuales que sí pueden ser útiles, como por ejemplo: manejo de operantes, fijación de límites, habilidades sociales, contrato de contingencias, terapia sexual y de pareja, relajación, tiempo fuera, modelado, etc.
2.4. El Modelo de Tarrier.


Se trata de una intervención cognitivo-conductal, adaptada al trabajo con la unidad familiar. En el modelo de Tarrier, la intervención se orienta a dar respuesta a los problemas y necesidades de la familia y de cada uno de sus miembros y a reducir la EE. La intervención se planifica buscando dotar a los familiares, considerados agentes de rehabilitación, de habilidades de relación con el paciente. Se da mucha importancia a la reducción del estrés familiar y a la forma en que reaccionan los familiares.

La intervención consta de los siguientes componentes:


  • Programa educativo. Se basa fundamentalmente en dar información. El programa consta de dos sesiones. En la primera sólo participa la familia, y en ella se trabajan las creencias e interpretaciones falaces sobre la enfermedad, y se proporciona un folleto con información básica sobre la enfermedad. En la segunda sesión, puede participar el paciente, y en ella se debaten los contenidos del folleto informativo.

  • Manejo del estrés y respuestas de afrontamiento. Se parte del reconocimiento del estrés que puede provocar en la familia el comportamiento del paciente. Ante esta situación caben dos opciones: a) reducir o extinguir las conductas estresantes del paciente; b) ayudar a la familia a manejar adaptativamente emociones, pensamientos y otras respuestas negativas que puedan discriminar las conductas del paciente.

  • Programa de establecimiento de metas. Consiste en, de un modo estructurado y operativo, enseñar a las familias a enfrentar los problemas de manera más constructiva, sustituyendo las conductas habituales por conductas más positivas.

3. Lo que nunca debe faltar en cualquier tipo de intervención

Hay un conjunto de elementos transversales que potencian el impacto de las intervenciones, favorecen su aplicabilidad y facilitan el logro de los objetivos. El profesional que se dispone a trabajar con familias siempre ha de tenerlos presente, ha de tomarlos como principios rectores o, si se quiere, como normas de estilo, de tal manera que en su día a día vertebren de principio a fin cada una de sus praxis.

Lejos de ofrecer una revisión exhaustiva de estos aspectos que marcan la eficacia de la intervención, es fundamental que el profesional tenga en cuenta:
  • La importancia de aproximarse a la familia con una actitud positiva, lo cual implica saber empatizar, no culpabilizar y reconocer la sobrecarga que la familia soporta.
  • Establecer una alianza sólida con la familia.
  • Proporcionar estructura y estabilidad a la relación terapéutica, es decir, citar regularmente a la familia y estructurar todo el proceso asistencial de modo que la familia vaya percibiendo que las sesiones ayudan a superar la sensación de descontrol e impredecibilidad que genera la patología del paciente.
  • Como norma, centrar la intervención en problemas concretos.
  • Ser capaz de ver a la familia como un todo.
  • Promover la separación e independencia del hijo afectado siempre que sea posible.
  • Proporcionar un modelo desde el que puedan dar sentido a sus conductas y sentimientos, y a los del paciente.
  • Favorecer expectativas razonables sobre el desempeño futuro del paciente.
  • Comprometer a la familia en el proceso de tratamiento.
4. Conclusiones
En conclusión, podemos establecer que:
1. El tipo de intervenciones con familias de personas con enfermedad mental grave reseñadas son necesarias, útiles y eficaces.
2. Los estudios realizados indican que estas intervenciones, para ser eficaces, han de ser largas. Nunca menos de nueve meses. El tiempo óptimo se sitúa en torno a los dos años. Al concluir, habrá de realizarse un seguimiento, que irá disminuyendo en frecuencia progresivamente. El seguimiento contemplará, en caso de que sea necesario, la posibilidad de re-establecer la intervención.
3. Las intervenciones familiares rigurosas, -no vale cualquier intervención ni intervenir de cualquier modo-, ayudan a la recuperación del paciente dado que contribuyen a prevenir recaídas, neutralizan o evitan comportamientos familiares inapropiados (EE, "satelización" a la enfermedad, estilo comunicativo indebido, etc.) que puedan influir en el curso de su enfermedad, colaboran en la extinción de sus conductas problemáticas y desadaptadas, y fomentan en el paciente comportamientos autónomos y normalizados.
Finalmente, en lo que respecta a la aplicación de este tipo de programas en nuestro país, existen actualmente interesantes experiencias de intervención con familias en el ámbito de la rehabilitación psicosocial de la persona que sufre un trastorno mental grave y duradero. Este tipo de intervenciones integran, desde el ajuste a la realidad de cada familia y a la idiosincrasia del lugar geográfico en el que se aplican, los tres elementos centrales y definitorios de los modelos de intervención aquí resumidos. A saber, la psicoeducación, el entrenamiento en habilidades y el apoyo.

» Medidas para la prevención del suicidio de la OMS


El siguiente artículo ha sido tomado de INFOCOP.

 

Hoy, 1 de octubre, se conmemora el día europeo contra la depresión. Este año, la Asociación Europea sobre la Depresión (European Depression Association, EDA) ha centrado su campaña en “la depresión en el trabajo”.

La depresión constituye el problema de salud mental más prevalente en la población activa: se calcula que el 11% de los ciudadanos europeos ha sufrido problemas de depresión a lo largo de su vida. Inmersos en esta situación de crisis económica, la prevalencia del estrés laboral, los problemas de depresión y los suicidios están experimentando además un notable aumento, por lo que la EDA considera de crucial importancia que los líderes políticos evalúen el impacto de las políticas y legislaciones vigentes en aras de desarrollar nuevas medidas que garanticen la salud y el bienestar psicológico de los trabajadores. Se trata de una medida que no sólo repercute positivamente en la población, sino en la productividad y el crecimiento económico de los países.


Asimismo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado que el suicidio (en el que la depresión supone uno de los factores de riesgo más importantes) constituye una de las tres causas principales de muerte entre las personas de 15 a 44 años y dado que se espera que su incidencia se dispare en los próximos años, la OMS ha señalado que resulta de interés prioritario que los gobiernos desarrollen estrategias nacionales que contemplen específicamente la prevención del suicidio. Con esta finalidad, la OMS ha publicado un informe, titulado Public health action for the prevention of suicide (Medidas de salud pública para la prevención del suicidio), donde se detallan paso a paso los pilares para la elaboración de estrategias nacionales de prevención del suicidio, entre los que se incluyen:

  • La identificación de las partes interesadas. La OMS señala la necesidad de que la prevención del suicidio se aborde desde una aproximación multi-sectorial, incluyendo no sólo al sector sanitario, sino también a representantes de otros sectores de la sociedad, como el educativo, el jurídico, el político o el social. A este respecto, los expertos consideran que un buen abordaje de la prevención del suicidio debe dirigirse a los responsables de las políticas sanitarias, al conjunto del personal médico, a los técnicos de emergencias, a los profesionales de la salud mental (psicólogos, psiquiatras…), al profesorado, a las autoridades jurídicas y políticas, a las fuerzas y cuerpos de seguridad, bomberos, etc.

  • La realización de un informe de evaluación de la situación. Para una adecuada comprensión del impacto del suicidio, es fundamental que los gobiernos elaboren informes donde se evalúe la incidencia de este problema, así como los factores socio-demográficos asociados a la población en riesgo, los métodos utilizados y los motivos que han impulsado a las personas a cometer el acto suicida.

  • La evaluación de los recursos disponibles y de los necesarios, para poder establecer un plan de acción.

  • El establecimiento de un compromiso político. De acuerdo a los expertos de la OMS, conseguir el compromiso de los líderes políticos es un paso imprescindible para que las estrategias de prevención del suicidio reciban la financiación adecuada.
  • La lucha contra el estigma asociado al suicidio. Los gobiernos deben contemplar la necesidad de establecer acciones eficaces para luchar contra el estigma, ya que se sabe que muchas personas que han realizado algún intento fallido de suicidio presentan serias dificultades para acudir a los servicios de ayuda.
  • El aumento de la concienciación pública.
En lo que respecta a la elaboración de estrategias de prevención del suicidio a escala individual, la OMS subraya la necesidad de la identificación y el tratamiento de los trastornos mentales en la población, así como la puesta en marcha de programas de intervención específicos para personas que han realizado algún intento suicida o se encuentran en situación de riesgo. Según la OMS, una adecuada estrategia nacional de prevención del suicidio debe basarse en la integración de los servicios de salud mental en la Atención Primaria, el aumento de los recursos de salud mental y la mejora de la formación del personal de Atención Primaria en la identificación de los colectivos en situación de riesgo, entre los que se incluyen las personas que presentan depresión, problemas de abuso de drogas y alcohol, trastorno bipolar, psicosis, epilepsia, demencia moderada o dolor crónico, así como los niños y adolescentes con problemas de conducta.

2.12.09

» Las personas con esquizofrenia rara vez matan... a extraños

Hoy haremos alusión a un artículo publicado en el diario digital Público.es:


Las personas con esquizofrenia rara vez matan a extraños

Por Amy Norton

Pese a algunos incidentes muy publicitados en los últimos años, las personas con esquizofrenia rara vez cometen homicidios al azar. Datos de siete estudios en cuatro países revelaron que la probabilidad de que una persona con esquizofrenia mate a un extraño era de una en 14 millones de personas por año. El riesgo sería aún menor cuando el tratamiento del trastorno incluye antipsicóticos, publicaron los autores en Schizophrenia Bulletin.Al analizar 42 incidentes en los que un esquizofrénico mató a un extraño, casi dos tercios de esos homicidas nunca habían recibido la medicación. Para el equipo, es "excepcionalmente raro" que alguien con esquizofrenia mate a un extraño y que el tratamiento continuo de la enfermedad volvería esa situación aún más rara.La esquizofrenia es un trastorno cerebral que hace que una persona se disocie de la realidad con síntomas como alucinaciones, paranoia y pensamientos extraños.La mayoría de los esquizofrénicos no son violentos, pero estudios demuestran que son más propensos que la población general a cometer delitos violentos. En especial, si consumen drogas o alcohol, o eran violentos antes de desarrollar el trastorno. Causan un número desproporcionado de homicidios: aunque son el 0,5 por ciento de la población mundial, se estima que cometen el 6,5 por ciento de los homicidios en el mundo, según el equipo de Olav Nielssen, de la University of Sydney, en Australia. La mayoría de las víctimas son familiares, dijo Nielssen a Reuters Health. En casi la mitad de esos casos, la persona nunca había recibido tratamiento. Los datos surgen de siete estudios realizados en Europa y Australia
sobre los homicidios cometidos por esquizofrénicos. La tasa anual estimada de "homicidios de extraños" osciló de uno por cada 7 millones a uno por cada 18 millones de personas al año.El equipo comparó también 42 homicidios de extraños con 42 asesinatos de familiares. Halló que los primeros delitos tendían a haber sido cometidos por un esquizofrénico sin hogar o que había tenido una niñez muy dura o problemas de conducta en la edad adulta, incluida la violencia.En ambos grupos, más de la mitad de los homicidas nunca había estado en un hospital psiquiátrico ni había tomado un antipsicótico. El 64 por ciento de los 42 que habían matado a un extraño nunca había recibido un tratamiento farmacológico."Dado que una gran proporción de homicidios de extraños y de familiares ocurren antes del tratamiento inicial, las leyes para garantizar el tratamiento continuo no lograrían prevenir los homicidios", dijo Nielssen.El autor afirmó que, en cambio, un enfoque más efectivo sería iniciar el tratamiento lo antes posible, cuando aparecen los síntomas psicóticos. En los países más ricos, dijo Nielssen, la demora entre los primeros síntomas y el inicio del tratamiento es de un año.Para el equipo, un obstáculo clave son las llamadas leyes "de peligrosidad", que exigen declarar que una persona es peligrosa para sí y los demás antes de recibir tratamiento de manera involuntaria. Esas normas rigen en la mayoría de los estados en Estados Unidos y en Australia, la mitad de las provincias en Canadá y en varios países en Europa. El investigador opinó que en lugar de concentrarse en el peligro potencial que representa un paciente, las leyes de salud mental deberían ocuparse de la necesidad individual de tratamiento y de la capacidad o no de rechazarlo.

Y ante esto yo me pregunto, ¿si no matamos a los extraños, por qué la gente nos teme? Si los estudios que se han desarrollado sobre el este tema, la violencia en la enfermedad mental, establecen que los enfermos mentales no son ni mas ni menos violentos que los enfermos de diabetes, los enfermos de cáncer, los enfermos de gripe... ¿por qué los medios de comunicación se empeñan en destacar como un dato relevante el que la persona que comete el crimen tiene o no una enfermedad mental?